PREOCUPACIÓN EN BARCELONA

BARCELONA

Cataluña no va bien y Barcelona en concreto, aún peor. Crece en terreno abonado la idea de que cualquier individuo puede burlar el imperio de la Ley. Lo inquietante es que la opinión pública española apenas si se escandaliza, mientras miles y miles de catalanes creen que, con todo el revoltijo callejero, tocan las narices al resto del país. A mí me preocupa como demócrata, pero me da la impresión de que puede estar ocurriendo en cualquier otro lugar que no sea España. La desgracia es que sí es España. Ya hay Estados que aconsejan a sus naturales que se cuiden mucho de pasear por determinadas calles de la Ciudad Condal si deciden visitarnos. Se pierde así uno de los atractivos más determinantes: la seguridad ciudadana. Parece también que incumplir las leyes es algo normal, como despreciar la democracia. El independentismo, en su disparatado afán de odiar al resto de los españoles, incuba un monstruo que puede terminar por devorarlo, con consecuencias trágicas para todos. Que no sea por no haberlo escrito.