CAMBIO SINDICAL

novecento

Que los sindicatos son necesarios y forman parte de las sociedades libres y democráticas está fuera de toda duda. Ahora bien, el sindicalismo requiere con urgencia su puesta al día. Una transformación en forma y fondo que discurra paralela al gran cambio que está alumbrando el siglo XXI -del que nosotros somos autores y protagonistas- y que le permita volver a ser útil en la búsqueda de niveles superiores de calidad de vida y de convivencia. No tiene sentido concebir el movimiento obrero como hace ciento y pico años. Esto ya no es ‘Novecento’. La prueba es la escasa capacidad de convocatoria que ayer volvieron a demostrar los distintos sindicatos. El trabajador actual ha sofisticado sus derechos y sus reivindicaciones. Frente a esa nueva realidad social y laboral, los mal llamados piquetes informativos, el ‘pancartismo’ gratuito o la obligación del rito del primero de mayo resultan antiguos. Una escenificación cansina, forzada y previsible. El mundo viene cambiando sin cesar, también para los sindicatos.