TODO ESTÁ EN LOS LIBROS

QUIJO

Regalarse libros está de moda entre los políticos, aunque mejor negocio harían si los leyesen. En especial Puigdemont, que ayer se marchó de La Moncloa con un facsímil de El Quijote, una de las mayores pruebas escritas de la españolidad de Cataluña, como bien queda demostrado en su segunda parte, y datada mucho antes de 1714, por cierto. Incluye, además, magníficos consejos, sobre todo si se saben recibir sin prejuicios y con buena disposición. Justo lo que necesita nuestra clase política y, probablemente, toda la sociedad española, un tanto envilecida y distraída de las letras esta temporada. Más leer y menos televisión, que diría el clásico. Más quijotes que juegos de tronos. De esta manera, inoculamos los anticuerpos necesarios para abordar debates de altura, ajustados a los verdaderos problemas que nos atenazan. Junto a El Quijote, un par más de lecturas recomendadas para el presidente de la Generalitat: le aconsejo que lea a Salvador de Madariaga y la última publicación de su paisano Borrell. Eso sí, los libros no se queman, aunque El Quijote comience así.