CORTINA DE HUMO

257-Grotesque-Head-q75-1024x768

Nicolás Maduro, de cuya menesterosidad intelectual tenemos pruebas más que evidentes, ha convertido al presidente en funciones del Gobierno de España, Mariano Rajoy, en el centro de sus iras, en su enemigo favorito. La técnica es muy vieja. Cuando tienes problemas internos, invéntate un enemigo exterior. Así fue la caída de la dictadura militar argentina, cuando decidió embarcarse en la guerra de las Malvinas y declararle la guerra a Gran Bretaña. Al final cayeron los que levantaron sobre la infamia una cortina de humo. Maduro arremete cada semana contra Rajoy, como en su día hacía la no muy equilibrada Cristina Kischner. Lo hace a pesar de que Rajoy no ha dicho ni «esta boca es mía» en la cuestión venezolana. No hace falta decir nada, el drama venezolano habla por sí solo. Cuando tienes poca fe en tus propias ideas y pensamientos es justamente cuando te dedicas a arremeter contra los demás. Nicolás Maduro es el fin de un ciclo oprobioso para los venezolanos. Ya es hora de otro tiempo, otro estilo, otra manera de expresarse. Ya es hora de otra forma de gobernar.