A VUELTAS CON LA BANDERA

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Es curioso observar cómo incomoda a la extrema izquierda y a los populistas la bandera constitucional y democrática de España. Ayer nos ofrecieron una nueva entrega de su impostura moral. Combaten la raíz católica de la cultura secular de España, pero se vuelven especialmente beatos con las conmemoraciones de su calendario mitológico. Es bueno que los ciudadanos vayan viendo lo que puede suponer un gobierno en manos de los radicales. Como supongo que a más de un socialista se le habrán revuelto las tripas entre la Torquemada catalana de la Constitución española y el irrefrenable sarampión tricolor que ha conmovido a los ayuntamientos morados. Carmena, que es más lista, ni lo ha intentando. Tras casi 40 años, la democracia en España está lo suficientemente asentada como para que la exhibición de la enseña republicana sólo represente la resurrección del odio, del enfrentamiento, del guerracivilismo. El debate político, siempre constructivo, no puede emponzoñarse permanentemente con gestos, acciones, signos o símbolos que fomenten la animadversión entre compatriotas.