A TODAS LAS MADRES

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El amor más sincero y desinteresado es el de los padres hacia sus hijos, pero el de la madre adquiere texturas especiales, atávicas. Alguien se atrevió a escribir que lo mejor que puede ser una mujer es madre. Yo me permito confesar que no cabe mayor aventura en la vida que la de tener hijos: esa huella que queda en la tierra de consecuencias desconocidas, aunque apasionantes. Hoy es el día de la madre. Emociona recordar a la de cada uno, sobre todo cuando ya la hemos perdido. Solía acertar las palabras justas para estimularte, y ahí estaba su mano para levantarte de cada caída.  Ese efecto mágico, mezcla de ternura, generosidad inteligencia y experiencia, siempre al servicio del bien. Porque ya escribió san Agustín: ama y haz lo que quieras. Todas las madres del mundo aman a sus hijos. Más todavía, a aquellos que saben más desamparados. Por tantos y tantos motivos, el homenaje de este diario a todas las madres, al margen de los convencionalismos comerciales y de lo políticamente correcto.

LO QUE EL FUTURO NOS PREGUNTA

futuroFalta un proyecto de país para España. ¿Qué queremos ser en los próximos cincuenta años? ¿Qué esfuerzos hacer? ¿Qué dirección tomar? ¿Qué horizonte perseguir? La relación de dudas que asaltan cuando uno trata de hacer prospección es interminable. Todos estamos obligados a reflexionar sobre ello, pero aún más los políticos que aspiran a gobernarnos. No les ampara mayor legitimidad que la confianza que nosotros les depositemos. Por tanto, si pretenden decidir sobre nuestra educación, nuestra salud, nuestra justicia, nuestra economía… en definitiva, sobre ‘nuestro’ futuro –el suyo y el mío–, deberán aclararnos qué plan tienen para todos los ciudadanos, no sólo para los que simpatizan con ellos. En eso consiste también la democracia. Lo malo es que no parecen tener ese programa de país. Deberían contarnos cómo será España cuando pasado mañana no alcance el relevo generacional, cuando las nuevas tecnologías transformen los sectores productivos y el cambio climático mude nuestras costumbres cotidianas, cuando la inmigración nos desborde… Tantos y tantos desafíos que el futuro nos plantea.

RESPETAR LAS FORMAS

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Bajo los disfraces de la nueva política, solo hay eso: disfraces. Lo demás es viejo. Ideas superadas y maneras trasnochadas. Es una de las lecciones ya aprendidas para la campaña electoral que vuelve. Ahora sabemos que una parte de esa clase política recién llegada alberga más ambiciones personales que aquellos a quienes quieren sustituir. Hemos podido comprobar su desprecio a la cortesía parlamentaria e institucional, que es una forma de menospreciar al pueblo. Han sustituido la solemnidad y el respeto de la democracia por modales más propios de tabernas. Y pretenden llamar progreso a todo ello. Se nota la falta de lecturas y el escaso dominio del lenguaje, más allá de imposturas y de esa envoltura de supuesta modernidad con las que reeditan las más caducas expresiones de intolerancia y extorsión política. Parece que los problemas de los ciudadanos se arreglan en las redes sociales y en los platós. Ayer montaron un circo en el templo de la democracia, donde reside la soberanía de toda España, no solo la suya. Porque la democracia también es respetar las formas, las instituciones, los símbolos, los lugares.

EL DUDOSO VALOR DE LO INNECESARIO

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Pedro Sánchez amagó ayer una especie de disculpa por haberle dicho a Rajoy que no era una persona decente, durante la pasada campaña electoral. Lo hizo por la mañana en el programa de Carlos Herrera, en la Cope. Solo un rato después, ya matizó el arrepentimiento. A muchos españoles, posibles votantes del candidato socialista, les habría gustado, sin embargo, que pidiese perdón también por habernos traído hasta aquí. Él, y sólo él, tras negarse más de diecisiete veces a escuchar a Rajoy, montó un circo que no ha servido para nada y bloqueó la gran coalición que nos habría dado estabilidad en un momento difícil. Cabe esperar que el secretario general del PSOE haya aprendido y no vuelva a empujar a su país al borde del precipicio. La aritmética parlamentaria no dejaba lugar a dudas: pudo acortar todos los plazos. Primero, aceptando la invitación del PP. Después, sin forzar la máquina, cuando sabía que no lograría suficientes apoyos. ¡Cuántas veces hemos lamentado que lo innecesario es un error! Algo sí hemos ganado en este tiempo: hemos sabido que los disfraces de modernidad de los «nuevos» políticos sólo son eso, disfraces.

EL SILENCIO DE LOS TIBIOS

sturdy-young-1869-1¡Cuántas veces en la historia se ha lamentado el silencio de los tibios, de los mediocres, de los cobardes, de los supuestamente buenos! De nuevo ayer, los socialistas de Pedro Sánchez, que no los socialistas de verdad, perpetraron la infamia de callar, de mirar hacia otro lado, ante la incomprensible presencia de Otegui en el Parlamento Europeo. Arnaldo Otegui es el rostro de la violencia. La imagen con la que pueden atizar su dolorosa memoria los familiares de Ernest Lluch, Fernando Buesa, Isaías Carrasco, Fernando Múgica… y tantos y tantos socialistas que murieron vil y cobardemente asesinados. La memoria siempre atormenta. Tal vez no lo entienda Pedro Sánchez. Quizás no alcance a comprender el padecer de sus compañeros de partido. Si es así, no merece estar al frente del mismo. No debería dejar pasar el día de hoy sin pedir perdón a esos huérfanos de correligionarios suyos. Esos que todavía no han logrado cauterizar la herida de ETA; como de hecho, Sánchez, tampoco lo ha conseguido España. Aunque tú mires para otro lado.

EL VALOR DE LA UNIÓN

obamaeuropEl presidente Obama alertó ayer del peligro que corre Europa si cede a las tentaciones de fractura. La unión siempre hace fuertes a los pueblos, tanto como debilita la división. De nuevo el populismo, apuntalado en los dos extremos del arco político y asistido por el nacionalismo insolidario y la xenofobia, vuelve a galopar con fantasmas por una Europa anestesiada y vieja; falta de un liderazgo que ponga en valor todo lo bueno de ese gran proyecto de ciudadanía que es hoy la UE. Algo parecido le ocurre también a España. Patalean sobre ella, desbocados, los radicalismos y el separatismo excluyente. Campan a sus anchas por un país huérfano de un discurso político que enarbole las bondades de la democracia y señale sin complejos a quienes irrumpen con ideas caducas y tics totalitarios. Regresan, cual flautistas de Hamelín, dispuestos a tratar de vengar las frustraciones de todos aquellos que todavía hoy no saben lo afortunados que son por vivir en una democracia. Tiene que venir Obama a Europa para enseñarnos de nuevo el valor de la unión.

A IMITAR

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En la España envilecida de nuestros insomnios, no todo son malos ejemplos y peores noticias. Rafa Nadal, reconocido desde hace años como la mejor imagen de una España joven, arrastraba derrotas en los últimos tiempos, casi como el presagio del fin de su ciclo de gloria. Sin embargo, sus recientes triunfos vuelven a convertirlo en paradigma de las buenas virtudes que cimientan la arquitectura humana. A su constancia, humildad, patriotismo, serenidad, prudencia o discreción, añade ahora la capacidad de superarse frente a la adversidad. No existe biografía en el mundo que no se haya escrito sin etapas de descenso al infierno y tropiezos con el cruel rostro del fracaso. Las victorias y las derrotas, tan impostoras las unas como las otras, se hallan intrínsecamente unidas por ser hijas de la misma naturaleza. Pero solo aquellas personas que saben levantarse del suelo merecen ser ejemplo. En este caso, Rafa Nadal.

EL PODER DE LA PALABRA

palabraPocas cosas más poderosas que las palabras. Por ellas, con ellas, se pueden desatar hostilidades o rubricar paces. Sobre todo, se han convertido en la gran capacidad del género humano de trasladar y comunicar el optimismo de las buenas ideas y de la buena voluntad. Las palabras te pueden matar o resucitar. El idioma español, por tanto, el de Miguel de Cervantes Saavedra, multiplica todas las virtudes de esas capacidades que contiene el verbo, gracias a la saludable realidad de casi quinientos millones de personas que lo hablan. Con el español, puedes cambiar de país, de hemisferio, de estación del año, pasar del primaveral Madrid al otoñal Buenos Aires, recorrer miles de kilómetros, cruzar un océano, y seguir disfrutando del maravilloso prodigio de las palabras, las mismas palabras, el mismo idioma, el mismo lenguaje de los cuentos, el que nos une, el que nos da vida, el que levantó ese monumento de la cultura universal que es el Quijote.

PROFESIÓN DE RIESGO

astromachineEl periodismo parece estar en peligro en España. A Cruz Morcillo y a Pablo Muñoz, dos sobresalientes periodistas de ABC, los amenazan con años de cárcel por el simple hecho de informar. Como casi siempre que se informa bien y se cuenta la verdad, sucede que a alguien incomoda. No deja de resultar preocupante que Cruz y Pablo, y por ende ABC, sean perseguidos y reprendidos por sacar a la luz actividades ilícitas. Para echarse a temblar. Al mismo tiempo, los iconos de la nueva política, Pablo Iglesias al frente, amenazan con las penas del infierno, de manera velada y en mal tono, a los medios de comunicación en general y, de forma directa, al colega Álvaro Carvajal, del diario El Mundo. Da la impresión de que, en la España que se hace llamar moderna, el periodismo vuelve a ser una profesión de riesgo. Podría disculparse como gajes del oficio, si no fuera porque los recientes episodios denotan cierta involución de la democracia en nuestro país. Sobre todo, cuando quienes atacan a la libertad de expresión son jueces y políticos.

TODO ESTÁ EN LOS LIBROS

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Regalarse libros está de moda entre los políticos, aunque mejor negocio harían si los leyesen. En especial Puigdemont, que ayer se marchó de La Moncloa con un facsímil de El Quijote, una de las mayores pruebas escritas de la españolidad de Cataluña, como bien queda demostrado en su segunda parte, y datada mucho antes de 1714, por cierto. Incluye, además, magníficos consejos, sobre todo si se saben recibir sin prejuicios y con buena disposición. Justo lo que necesita nuestra clase política y, probablemente, toda la sociedad española, un tanto envilecida y distraída de las letras esta temporada. Más leer y menos televisión, que diría el clásico. Más quijotes que juegos de tronos. De esta manera, inoculamos los anticuerpos necesarios para abordar debates de altura, ajustados a los verdaderos problemas que nos atenazan. Junto a El Quijote, un par más de lecturas recomendadas para el presidente de la Generalitat: le aconsejo que lea a Salvador de Madariaga y la última publicación de su paisano Borrell. Eso sí, los libros no se queman, aunque El Quijote comience así.