LA IDEA DE ESPAÑA DE PODEMOS

El movimiento que representa Podemos está sobrevalorado, como tantos otros aspectos y personas de la España actual. Sin la crisis económica, pésimamente gestionada por Zapatero, hoy no existiría este partido de extrema izquierda. En su ADN se guarece un embrión totalitario, al que no es preciso excitar mucho para que manifieste su verdadero rostro. Su posición en la cuestión catalana no deja lugar a dudas. Han dado, además, sobradas pruebas en su corta vida, síntomas bien identificables en sus maneras, ideas, formas, estilos y ambiciones. La misma imagen que antes les sirvió de catapulta opera ahora como límite imposible de superar y alcanza a través de su insolidaridad con la idea de España uno de sus momentos cumbre. Así que dejemos que el enemigo se equivoque, ya que nuestros antagonistas siempre pueden hacer cosas buenas por la causa de la democracia, aunque se propongan lo contrario. Podemos es una herramienta que su líder, Iglesias Turrión, está articulando mal, hasta el punto de que hoy se puede afirmar que se ha convertido en algo más peligroso que útil para la unidad de España.

CONDONAR LA DEUDA

Las deudas siempre fueron una amarga esclavitud, incluso en ocasiones un pecado. Cuanto más honrado eres más te cuesta sobrellevar ese dinero pendiente de pago, que no es tuyo. Los países en general están en una alocada carrera hacia el endeudamiento, ya que muchos no pueden mantener sus estructuras y sus ofertas al ciudadano de otra manera que no sea recurriendo al dinero de los demás, lo que lastrará perversamente el futuro de las próximas generaciones. No deja de ser una manera turbia de administrar. El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat propone que condonen unos 50.000 millones de euros que la autonomía catalana adeuda al Estado, toda vez que este territorio no puede financiarse en los mercados internacionales, ya que su bono está calificado como «basura». En la mejor tradición de Carmen Calvo, Iceta considera que el dinero público no es de nadie y quiere endosarnos al conjunto de los contribuyentes todos los errores de gestión de Pujol, Maragall, Montilla, Mas y Puigdemont. ¿No sería más conveniente un poco de autocrítica y una mejor relación con la realidad?

EL TIEMPO A SU TIEMPO

Nos pasamos la vida esperando, aunque todo llega siempre antes de tiempo. Ahora, además, aceleramos cualquier aspecto de nuestra existencia. La Navidad ya está aquí y, como la primavera, nadie sabe cómo ha sido. Las rebajas las anticipamos a noviembre, los Reyes pasan por Nochebuena. El crucero del próximo verano ya lo estamos pagando en diciembre y la lluvia no asoma en otoño, a pesar del amago de estos días. Nos hemos empeñado en desbaratar el calendario, persistiendo en la perversión de ir por delante, cuando en realidad –triste paradoja– semejante ansiedad solo constata que vamos por detrás. El tiempo a su tiempo, como dejó escrito la sabiduría popular: frío en invierno y calor en verano, lluvia cuando se necesite y viento que arrastre las malas temporadas. A punto de llegar el puente más largo del año, ya hay quien piensa en la primavera. Mala cosa cuando no queremos vivir el hoy. Cuando malgastamos el presente aventurando el mañana, pese a que solo hay una cosa cierta: este momento.

LA BONDAD DE UN FISCAL

La vieja tradición anglosajona, según la cual un buen juez tiene que ser un hombre –o mujer– equilibrado, sensato, honesto, humilde, discreto, bondadoso, y si sabe algo de leyes mucho mejor, es aplicable también a la figura del fiscal. José María Romero de Tejada, al igual que José Manuel Maza, se caracterizaba por ese compendio de virtudes, especialmente las de la discreción y la bondad. No cabe afirmar lo mismo de otros muchos magistrados y fiscales, algunos de los cuales han colaborado, como casi nadie y con la cooperación necesaria de periodistas, a desterrar de España una figura fundamental del Estado de Derecho: la presunción de inocencia. Numerosos jueces, y más de un significado fiscal, juegan con el buen nombre de las personas. Las hay que terminan absueltas, pero ya nunca logran borrarse el estigma que medios y fiscales les han marcado en la piel cual res vacuna. Ni Romero de Tejada ni Maza eran así. Ojalá su recuerdo y legado sirvan de espejo a más de uno porque, siendo relevante la bondad en la personalidad de un juez, es tremenda la maldad en un fiscal.

LA LECCIÓN ALEMANA

El SPD, el equivalente alemán a nuestro PSOE, le ha planteado a su dirigente y candidato, Martin Schulz, que reconsidere la posibilidad de reeditar la gran coalición para que Angela Merkel siga al frente de los destinos del país germánico. Es decir, igualito que Pedro Sánchez en España. De la inteligencia del lector espero la comprensión de la ironía. El bien común, que en este caso es la estabilidad política de Alemania y de toda la UE, se impone ante los cálculos partidistas y cortoplacistas que tanto tientan a los políticos mediocres. Angela Merkel merece ese apoyo, según sus propios antagonistas políticos. Su gestión seria y rigurosa de su país se proyectó también sobre Europa. Su mayor disgusto llegó de la mano del conflicto de los refugiados, pero más por la xenofobia de una parte de la sociedad europea que de la propia gestión de esa crisis. Su mejor atributo es que habla muy claro y no es sectaria. Por eso es tan importante para Alemania, y sobre todo para UE, que su liderazgo claro y bondadoso se prolongue al menos cuatro años más. Es otra lección que podemos aprender de Alemania.

PIZARRO EN LA ACADEMIA

Vivimos tiempos confusos. Amaga con resurgir el viejo pensamiento jurídico totalitario, que pretende convertir la legalidad en un obstáculo para la libertad. Así lo advirtió ayer Manuel Pizarro, en la apertura del curso de las Academias. Su discurso, oportuno y brillante, sirvió para poner en valor la voz de la sociedad civil y de los intelectuales, tan callados últimamente. Pizarro alertó de las amenazas que acechan a la libertad y, por tanto, a la democracia. Esos ataques están poniendo en cuestión valores como la propiedad, la ley, el orden, la solidaridad y todos aquellos materiales sobre los que se cimenta el concepto moderno de sociedad avanzada. Reconforta, por tanto, escuchar reflexiones tan fundadas como las que este jueves expuso Pizarro, tal vez una de las cabezas más lúcidas de la España actual. Somos siervos de la ley con el fin de poder ser libres, afirmaba Cicerón, hace más de dos mil años. Nada nuevo bajo el sol. Los fantasmas del totalitarismo siempre vuelven, y nosotros tenemos que defendernos de ellos. Ayer sonaron las alarmas en la casa del pensamiento, en la Academia.

ESTE «PROCÉS» ES UNA RUINA

Todavía hay muchos ciudadanos en Cataluña que no quieren percatarse de que su comunidad ha entrado en decadencia económica. Los próximos años serán testigos de ello. De momento se han marchado más de dos mil quinientas empresas, algunas de considerable peso, y ayer, para que nadie tuviese dudas, la UE negó de entrada a Barcelona cualquier opción de acoger la sede de la Agencia Europea del Medicamento. La debilidad de la economía es palmaria, pero lo será mucho más en el futuro inmediato. Es una pésima noticia para Cataluña, pero también para España. Claro que aquí la cuota de responsabilidad está bien distribuida. No nos echen al resto del país la culpa de este nuevo fracaso. Los independentistas son los promotores últimos, mal aconsejados por su contumacia. Lo peor, por tanto, está por venir: salvo que se forme un gobierno constitucionalista tras el 21-D, me temo que la inoperancia administrativa irá a más, toda vez que Cataluña parece dispuesta a seguir deslizándose, en un proceso irracional, por la pendiente de la ruina y del ocaso. La realidad siempre es terca, y fatal pecado social, relacionarse mal con ella.

LA BUENA VIDA

Nicolás Maduro, el amigo de Podemos e Iglesias Turrión, dice que Antonio Ledezma viene a España a darse la gran vida. Ese concepto de gran vida del sátrapa bolivariano consiste en poder salir a la calle, pasear sin que tu vida corra peligro, tomarse un café en un simple bar, leer periódicos libres y distintos, recibir a los amigos, hablar con ellos sin miedo a ser grabado, dormir sin temor a que la Policía aparezca abruptamente de madrugada en tu domicilio, comer algo cuando el cuerpo te lo pida y hasta incluso comprobar que esos zapatos que te gustan, que comprarías de buena gana, siguen costando lo mismo hoy que ayer. Por increíble que parezca, nada de lo que acaban de leer puede hacerse en el paraíso izquierdista de la Venezuela actual. La buena vida para un venezolano es sencillamente la vida cotidiana, normal, rutinaria y hasta en ocasiones aburrida de España. Pues sí, Maduro, Antonio Ledezma viene a darse la normal buena vida, la que tu le has hurtado a los venezolanos.

PRECIPITADO ADIÓS

La capacidad que el día y la vida tienen para sorprendernos sigue siendo infinita. Ayer, en Buenos Aires, cuando nadie lo esperaba, se murió José Maza, el fiscal general del Estado. Su súbita muerte, inesperada como casi siempre, nos pone de nuevo ante la fragilidad de la vida y lo efímero del tiempo, que discurre como un soplo de aire, que apenas uno percibe. Junto a su rigor y determinación como jurista y estudioso del Derecho, adornaba su personalidad con un carácter extremadamente cordial y campechano. Estaba a punto de cumplir un año de su llegada a su actual responsabilidad. El verano pasado pude compartir con él una amena y distendida cena previa a presentar su tesis doctoral sobre «La responsabilidad penal de los partidos políticos». En agosto me dijo que se iba a perder unos días por los caminos de la Galicia interior en compañía de su hijo, para recordar su tiempo de joven juez. Se ha ido demasiado pronto, aunque la suya fue una vida bien utilizada, lo que endulza siempre el lastimoso y precipitado adiós.

CONFUNDIR AL VOTANTE

Tras tanto torrente de mentiras proveniente del independentismo catalán, cuesta prestarles la más mínima credibilidad a sus portavoces. Ahora una tal Marta Rovira, a la que no se le conoce oficio ni beneficio, se descuelga contando que el Gobierno central amenazó con muertos en la calle. Deberían querellarse contra ella. La impunidad con la que se han movido es lo que les ha hecho crecerse. Solo cuando ven que el Estado de Derecho funciona es cuando se arrugan estos arrojados sediciosos. Lo de Rovira no es una posverdad ni una fake news. Es, sencillamente, una mentira. Una falsedad más con la que han adobado el potaje ideológico que ha logrado la dudosa honra de empobrecer Cataluña, de que huyan las empresas y de que finalmente la Agencia Europea del Medicamento no vaya a Barcelona. Entre otras razones, porque va ser difícil creer a Ada Colau, la mujer de lágrima fácil y corazón de piedra, después de haber utilizado con excesiva frecuencia y desahogo la mentira como argumento. La estrategia consiste en enmarañar para que los catalanes no se aclaren en las próximas elecciones.