La chistera de Memphis

Publicado por el may 31, 2016

Compartir

Jimmy Barnatán, Jimmy, es un tipo insólito que un día amanece escritor, pero luego va y se acuesta cantante, que es como decir que no se acuesta. Entre una cosa y la otra, hace cine, o compone para el cine, viaja, perpetra artículos, juega al billar y hasta saca tiempo para casarse. Un día nos trae el regalo de un libro, “La chistera de Memphis”, que acaba de publicar, y otro día nos pega el susto de un disco nocturno, denso, serio, monumental y a contracorriente. El no para de dar disgustos, con blues o sin blues.

“La chistera de Memphis”, editado por Huerga y Fierro, es un cuaderno muy escrito, entre la osadía lírica y el diario desvelado, pero con muñeca maestra de prosista que ya tiene su voz, muy viciosa del cine, y de la música, que son dos de sus pasiones mayores, y nutricias, desde niño. Muñeca maestra, sí, después de dos novelas previas, y pupila de extravío, porque Jimmy gusta mucho de contarnos en su libro historias de las lejanías de carretera, carretera norteamericana, preferiblemente, pero carretera interior, al fin y al cabo. Jimmy propone un viaje, naturalmente, un viaje a la noche incógnita del hombre, que es lo que acaba proponiendo todo gran libro. Este lo es. Un viaje a la noche del hombre, que en el caso de Jimmy es también al hombre de la noche, porque Jimmy gasta horarios de vampiro.

Aquí hay historias sucesivas de hotel, o desamor, o desarraigo, que tienen mérito alto por sí solas, con un pie en el cuento breve, y otro en la estampa despaciosa, pero que componen, todas reunidas, un universo donde lo urbano es una mística, y lo caótico un modo mejor de ordenamiento. Arriesga otro Barnatán, Marcos, en el prólogo, que estamos ante una novela del siglo XXI, por darle acuñación de género a un libro que, en rigor género no tiene. De ahí que sea novela y no cualquier otra cosa, microrrelato o epístola. Es, más bien, una desobediencia en prosa. Todo, menos la novelería para cuñados, que ahora se lleva, o el experimento con gaseosa con el que se adornan la bibliografía algunos modernos de hace siglos.

En cualquier caso, Jimmy se apunta a la creación pura y dura, sin mayor afán que la búsqueda del estilo propio, del “yo” único. Jimmy, de jovencísimo, alumbró un primer libro, “Atlas”, que yo sé que él hoy mira sólo con medio aprecio. Suele ocurrir con las páginas debutantes, pero este es mejor libro de ese libro que Jimmy sólo cree dubitante. Más tarde, nos regaló “New York Blues”, que era como la banda escrita de un disco apabullante que sacó por entonces. En “New York Blues” laten ya algunas de las obsesiones o tentaciones que ahora se rematan en “La Chistera de Memphis”, incluidas las osadías formales, como ponerle un tema musical de cabecera a los fragmentos. No una cita de Kavafis sino un adagio de Albinoni versionado por The Doors. Este libro es como irse a hacer barras en las deshoras ocultas, pero sin amago de realismo sucio o bien otras modas de grafómanos de pastelería. A Jimmy, en los conciertos, le va a menudo lo peor de cada casa, que siempre es lo mejor, obviamente. Va a pasar lo mismo, sospecho, con este libro impar, que es el concierto de Jimmy cuando no se pone al piano, sino al ordenador.

No es que Jimmy tenga varios oficios sino que cambia de postura, o de instrumento, para galopar su vocación incurable de artista, que es desesperada, y hambrienta, y brillante. Desde siempre, yo amo a Jimmy, que es una barbaridad de talentos, y un elegante que se disimula en macarra. A este libro distinto, y valiente, le pasa lo mismo que a su música caníbal: tiene el prestigio del humo y el peligro de la noche en los garitos de bandidas, en los túneles de acusados, en los cabarés desabrochados que ya no hay. A Jimmy siempre le esperan tiempos todavía más suyos. Ya tiene públicos. Y también devotos, que aún importa más. Yo, el primero.

 

 

Compartir

ABC.es

El Arpón © DIARIO ABC, S.L. 2016

A ver de cerca el incendio, a convidarme a la tormenta, a poner bulería en la noticia diversa. A arriesgar, en fin, una opinión. Porque a veces “la vida no es noble, ni buena, ni sagrada”, según ya sospechó Lorca. A no... Más sobre «El Arpón»

Categorías
Etiquetas
Calendario
mayo 2016
L M X J V S D
« abr   jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031