Un surf de ciegos

Publicado por el Sep 15, 2015

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Las gafas del señor Raül Romeva parecen más bien ingenio de un arquitecto que de un oftalmólogo. No hay más que sopesarle a Romeva las gafas para intuir lo que él luego va y declama, como ayer: “Los catalanes viven indefensos ante un Estado en contra”. De modo que está en la construcción de una soberanía en defensa propia, digamos, sin ver más lejos, ni tampoco más cerca, y caiga quien caiga. Esto con otro modelo de gafas no pasa.

A Romeva, que estaba en un atletismo de izquierdas, le sale, por las gafas, un surfista, pero un surfista de hacer planes con Mas, y con Junqueras, los tres ante la mar océana del Estado enemigo. Porque ahí esta Mas, naturalmente, que gasta una gafas de terquedad recién inaugurada, aunque la terquedad, en él, viene de lejanías prehistóricas, como la ceguera. Si ustedes se fijan, es difícil que las gafas de Romeva y las gafas de Mas reúnan algo en común, salvo la dioptrías, quizá, pero ahí en están, en loca alianza, bajo el sol de Junts pel Sí, como sus dueños. Acaso se sospechan ustedes que estoy haciendo una crónica de espumas de escaparate, a cargo de los usuarios de unas gafas, pero no, o no tanto, porque la estética es siempre una poética, y toda gafa es un discurso. Las gafas de Romeva, o las de Mas, explican más que un programa electoral, mayormente si el programa electoral es breve o trucado, porque acaso ni existe. Las gafas de Romeva, o las gafas de Mas, son un mítin, como el que ayer Artur les colocaba a los empresarios catalanes, animando al lío. La ropa siempre fue un lenguaje, y las gafas también, con lo que Romeva, con su modelo de alegre exotismo, está diciendo que le gustan los atunes, y que sus gafas no son hermanas de las gafas de Artur Mas, aunque ambos vivan en el oficio de “servidor de una causa histórica”, según rúbrica de Mas, aunque ambos tengan mucho tajo común, al día, entre el capataz de la quimera y el astronauta del victimismo. Quedan muchas cosas que no cuadran, entre Mas y Romeva, pero sobre todo no cuadran las gafas elocuentísimas de Raül, que encima gasta la calva de Varoufakis, y escribe esforzados versos. Lo que vengo a explicar es que Romeva se ha puesto unas gafas de surfista de la utopía, y eso produce colocón, sospecho, el colocón interior, y previo a la gafa propiamente dicha, que te lleva a declarar que “el principal aliado que tendrá Cataluña en Europa será España”. He aquí la declaración del futuro como un pasado aún pendiente. O sea, el ayer de la ficción de mañana. Y sin Agencia Tributaria, que es como prometer a los vecinos el paraíso, o la eternidad. Lo que va haciendo Romeva es repartir al gentío unas gafas del surf de ciego.

 

Angel Antonio HERRERA

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A ver de cerca el incendio, a convidarme a la tormenta, a poner bulería en la noticia diversa. A arriesgar, en fin, una opinión. Porque a veces “la vida no es noble, ni buena, ni sagrada”, según ya sospechó Lorca. A no... Más sobre «El Arpón»

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