Una folclórica al revés

Publicado por el Aug 6, 2015

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Las mocedades recientes, que son de vicio virtual, difícilmente sepan que hubo, y hay, una señora llamada Encarnita Polo, una sevillana que triunfó en los años sesenta. O acaso sí sepan algo de ella, porque hace cuatro ratos su canción popular,  “Paco, Paco, Paco”, ilustró una versión trucada de ese  video clip de Beyoncé, tan célebre, donde la cantante va de morbo en blanco y negro, bailando con maillot de diabla. Trucos o juegos de la golfemia de internet, que a veces sale una golfemia melómana. La coreografía de Beyoncé le caía al estribillo de Encarnita como un guante de lujuria. En todo caso, a Encarnita conviene presentarla en condiciones, porque ha pasado una época, desde que estuviera en el tajo, y porque tuvo su podio. Hace poco hemos visto por ahí una foto de Encarnita, muy puesta de bañador, en el verano del 89, dos décadas después, rato arriba, rato abajo, de su gran apoteosis laboral, y no sé si decir que apoteosis también personal, porque Encarnita casó con compositor, y le salió compositor de afinar coristas. Se separaron a los ocho o nueve años de matrimonio. Pero sí, en aquellos sesenta, está Encarnita en su apoteosis, cuando Lola Flores la llamaba “finolis”, que era un modo de apartarla del núcleo  duro y alborotador de las folclóricas entonces en curso, con Marujita Díaz o la propia Lola al frente. Lo que Lola decía, bajo su argot malvado, y de fumadora, pero sin decirlo, es que Encarnita no era un trueno de volantes, o un volcán de monada que todo lo pone perdido de lunares. En efecto, Encarnita usaba pantalón de campana, plataformas de gogó, y tenía todo un music-hall de pelucas alegres, para actuar, o para hacerse una foto de asueto, en una piscina de poco fasto, que no sabemos seguro si era prestada, o en propiedad, aunque viene a dar igual, porque todo lo que incluye cualquier foto de una artista es propiedad, salvo el marco, que a lo mejor lo aporta hasta un “ex” marido. Mientras otras folclóricas se colocaban el floripondio de melena, para el reportaje, Encarnita se vestía de mucha peluca moderna, y casi afrancesada, con lo que a Lola Flores le parecía una “finolis”. Eso, y que Encarnita hacía con la música un nudo desanudado de flamenco pop, o algo así, y nunca la copla pura y dura de tantas otras contemporáneas, que se salían por el escote de volantes, al ponerle galope al estribillo. Encarnita tuvo algo de folclórica al revés, de cantante perpendicular a todo aquel coro de alegres “miarmas”, aunque se dejara llamar Encarnita, que es algo muy español, sí, pero muy antiguo. Iba por libre, incluyendo el repertorio, que es único, por corto, y largo. Hay más cosas que “Paco, Paco, Paco”, pero no. Ultimamente está bastante desaparecida, aunque la vimos en el velorio de Maruja Díaz. La pelucas de faena de Encarnita las querría Lady Gaga, y el “Paco, Paco, Paco” lo ha bailado Beyoncé sin saberlo.

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A ver de cerca el incendio, a convidarme a la tormenta, a poner bulería en la noticia diversa. A arriesgar, en fin, una opinión. Porque a veces “la vida no es noble, ni buena, ni sagrada”, según ya sospechó Lorca. A no... Más sobre «El Arpón»

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