Aquella duquesa roja

Publicado por el mar 23, 2015

Compartir

Al morir, dejó viuda, y un cabreo monumental, y genealógico, en sus hijos, que ahí siguen, en contiendas de herencia. Gabriel, el menor, ha puesto a veces cruda síntesis a su cabreo arterial: “Mi madre era una mala persona”. Pudiera ser, el suyo, uno de los retratos a la contra de Luisa Isabel Alvarez de Toledo, la duquesa roja, según acuñación de esquina de cuando fue una joven tumultuosa de lucha antifranquista. Porque retratos hay muchos, y más en una mujer que apuró la biografía bajo aquella máxima del clásico, “aprende a hacerte en que ya eres”. Tuvo una fase, en la juventud, de aristócrata al uso, y llegó a casarse con un jinete de estampa, Leoncio González de Gregorio y Martí, de la nobleza castellana. Aquello duró un soplo de eternidad, entre 1955 y 1958, rato arriba, rato abajo. En cualquier caso, cuando nació el tercer hijo, el citado Gabriel, ya Isabel y Leoncio estaban separados. Conoció la cárcel, y conoció el exilio, en París. Allí pilló una buhardilla de estrechez donde dicen que cabían todas las libertades. Le dio brío al derroche y a otros lujurias. Algunos de los que la trataron en los ochenta avalan que amaba los desórdenes de la diversión, y hacer vida de palacio fumando, y en calzoncillos. Lograba a veces en su propia casa una corte que era una irreverencia, una alocada, lúdica y fascinante irreverencia. En el palacio de los Guzmanes, en Sanlúcar de Barrameda, residencia histórica de los Medina Sidonia, tenía un laboratorio de papeles, donde trabajaba como un soldado insomne, y a rachas una tribu de frikis,  para echar el rato largo dándole a la botillería de firma. Hay quienes la acreditan de vampira, desde el trato, y quienes la reverencian como persona de compromiso, bajo un carácter de látigo. En su lecho de enferma irreparable, con 71 años,devorada por el cáncer, diez horas antes del último suspiro, se casó “in articulo mortis” con Liliane Dahlmann, nacida en Alemania, pero criada en Barcelona, a la que siempre había presentado como su secretaria. Acababa así de nombar a Liliane nueva presidenta de la Fundación Casa de Medina Sidonia. Acababa así de dejar a sus tres hijos muy lejos de los bienes transmitidos de generación en generación, desde antañazo. Dejaba viuda, y alrededor un cabreo familiar, que aún dura.  Si miramos el árbol genealógico de la duquesa, nos sale, al fondo, Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, héroe de la defensa de Tarifa, allá en el siglo XIII. Gabriel Maura Gamazo, miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia Española, fue su abuelo materno, y la tuteló en los primeros esbozos literarios o históricos. Escribió una novela, “La Huelga”, en denuncia del caciquismo de los años 60, y a su hijo mayor le puso alguna carta, desde la celda, anunciando que tenía una madre a la que le había venido bien una temporadita a la sombra, porque ahí, en la cárcel, está lo que no puede aprenderse en la calle. “Tienes una madre que sabe mucho más que el año pasado”, firmaba desde la trena, en Alcalá de Henares. Era directa, lista, fea y de mal vino. El archivo de la casa ducal, donde hay más de seis millones de documentos, es uno de los archivos más importantes de Europa. Luisa Isabel lo donó íntegro a la fundación, en invierno del 90, que se convertía así en su legado al mundo, en un tesoro personal. Liliane lo custodia, y habla poco, o nada. Fue una duquesa de derroche, y luego un derroche de duquesa.Dicen que en París las noches de barra libre duraban días, y corrían de su cuenta desabrochada.

Compartir

ABC.es

El Arpón © DIARIO ABC, S.L. 2015

A ver de cerca el incendio, a convidarme a la tormenta, a poner bulería en la noticia diversa. A arriesgar, en fin, una opinión. Porque a veces “la vida no es noble, ni buena, ni sagrada”, según ya sospechó Lorca. A no... Más sobre «El Arpón»

Categorías
Etiquetas
Calendario
marzo 2015
L M X J V S D
« feb   abr »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031