Ammouliani, de isla de refugiados a paraíso para iniciados

Ammouliani, de isla de refugiados a paraíso para iniciados

Publicado por el Sep28, 2016

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El mar Egeo, con su miríada de islas, bahías, golfos y penínsulas, fue el lugar elegido por los dioses griegos para fijar su residencia en la tierra, según nos transmite la mitología, pero también el lugar donde se cruzaron las más cruentas batallas de la historia antigua, una especie de rompeolas en el que chocaban los imperios de Oriente y Occidente. Hoy, algunas de esas islas, Cos, Lesbos…, siguen siendo el punto de arribo de oleadas de refugiados que huyen de los inacabables conflictos de una tierra maldita, donde los imperios de nuestro tiempo siguen cruzándose los cuernos.

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Las increíbles aguas e islas del Egeo, testigos mudos de la historia/ Foto: Turismo de Grecia

No hay ciudad en el mundo que haya sido objeto de mayor número de asedios y conquistas que Esmirna, fundada por los hititas hace cinco mil años, y tomada por tantos pueblos e imperios que harían falta muchas páginas para nombrarlos a todos, hasta que el gran Alejandro la reconstruyó. A pesar de que durante los últimos cinco siglos formó parte del imperio otomano, siempre tuvo una importante población griega que vio los cielos abiertos con su caída, en 1920. Pero la alegría les duró sólo dos años, los que tardó Turquía en recuperar la ciudad, tras la guerra grecoturca. Esta vez no hubo misericordia con los griegos, que fueron masacrados, intercambiados o expulsados  sin contemplaciones. Un millón aproximadamente. Todos los habitantes de la pequeña isla de Prikonis, frente a Esmirna, unas cuatro mil almas repartidas en cuatro poblaciones, fueron forzados a huir con lo puesto en precarias embarcaciones e iniciar  una odisea particular en busca de un destino incierto. ¿No te recuerda nada esta historia?

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Todavía hay muchos pescadores que viven en su barco en el Egeo/ Foto: F. López-Seivane

Todo esto me lo cuenta Elena Tsaknis, 60 años, cuya madre nació a bordo de una de aquellas embarcaciones que vagaron por el Egeo sin rumbo ni destino, y hoy regenta un hotel familiar asomado al mar en Ammouliani, el Sunrise, quizá la mejor opción para alojarse en el islote en el que recalaron finalmente los cuatrocientos refugiados de aquel barco, tras una agónica singladura de años.

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Jardín del hotel Sunrise de Ammouliani, asomado al Egeo/ Foto: F. López-Seivane

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Vista desde el hotel Sunrise, con el Monte Athos al fondo/ Foto: Turismo de Grecia

Ammouliani apenas tiene quince kilómetros cuadrados y es una isla irregular, festoneada de acantilados y ensenadas, con playas deliciosas, situada en lo más profundo del abrigado golfo de Athos. El islote pertenecía al monasterio de Vatopedi, y sobre su único promontorio se levanta aún una pequeña iglesia de piedra y una casa que los monjes utilizaban para descansar en sus ocasionales visitas a los olivares. Ambas siguen siendo punto de referencia de la única población del lugar, en la que viven actualmente los setecientos descendientes de sus primeros moradores. Aunque en invierno, cuando acaba la temporada turística, no quedan ni trescientos.

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Antigua y única Iglesia de Ammouliani, construida por los monjes/ Foto: F. López-Seivane

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Ayuntamiento de Ammouliani y Museo de la localidad/ Foto: F. López-Seivane

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Pequeño museo que muestra la vida de los refugiados, tal como era en los primeros tiempos en 1930/ Foto: F. López-Seivane

Bien, pero ¿dónde está el paraíso?. Allí mismo, en la increíble tranquilidad de un lugar sin ruidos ni apenas tráfico rodado, en las asombrosas playas de arenas doradas y aguas cristalinas, en las magníficas vistas de la península y el monte de Athos, a un tiro de ballesta de distancia, en la amistosa hospitalidad de los ammoulianienses, todavía agradecidos al gobierno griego y al monasterio de Vatopedi, que les entregaron tierras y casas, junto a las correspondientes escrituras de propiedad.

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Panorámica del pueblo de Ammouliani con el Monte Athos al fondo/ Foto: Turismo de Grecia

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Magníficas playas de ensueño motean el contorno de Ammouiliani/ Foto: Turismo de Grecia

Pasar unos días en Ammouliani puede ser una experiencia tan balsámica como gratificante. En un solo día, y de la mano de Penny Tsaknis, me hice con un puñado de amigos que me pasearon por las mejores playas, me alimentaron con los más deliciosos manjares, me contaron la historia y las historias del lugar, me regalaron sobremesas y veladas inolvidables con música, vino y canciones y me abrieron sus brazos para que vuelva pronto. No dejé de explorar ni un sólo rincón de la isla y hasta me hice una lista de honor con mis playas favoritas. La más frecuentada, Alikes, mira al sur y está protegida por una amplia ensenada. Tiene las aguas más limpias y transparentes del mundo, ya que, debido a sus corrientes, se renuevan por completo cada veinte minutos; también son muy saladas. No me gustó tanto que la arena estuviera completamente cubierta de tumbonas y parasoles, aunque las buenas instalaciones del Big Fish Bar me reconciliaron en parte. Nadar allí es un placer de dioses (griegos). Con un poco de imaginación y unos potentes prismáticos, casi se alcanzaría a ver el Monte Olimpo.

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En Ammouliani hay playas para todos los gustos/ Foto: F. López-Seivane

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Las playas de la isla, por lo general, tienen las aguas más limpias, cristalinas y transparente que recuerdo/ Foto: Turismo de Grecia

Sin embargo, mi ensenada favorita, Magali Ammos (Gran Arenal), se encuentra en el extremo nororiental de la isla. Tiene una parte de arenas más finas, con una soberbia terraza sombreada por árboles gigantes (Island Beach Bar) y otra un poco (muy poco) más ‘salvaje’, tirando ligeramente a hippy, sobre la que se alza el soberbio mirador de la Taberna Megali Ammos, en realidad un restaurante con unas vistas magníficas y una comida como para quedarse a vivir allí. Sus propietarios, Sinodis y Yotas, forman una pareja encantadora que se sienta a comer con sus invitados. Un lugar absolutamente recomendable, casi imprescindible, en Ammouliani.

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Mi terraza favorita en Megali Ammos/ Foto: F. López-Seivane

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Rincón hippy en Megali Ammos/ Foto: F. López-Seivane

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Sinodis y Yotas comiendo con amigos en su espectacular taberna en Megali Ammos/ Foto: F. López-Seivane

Desde luego, no recomendaría Ammouliani a quienes busquen marcha nocturna y ambiente a tope, pero es un paraíso escondido para iniciados y amantes de la tranquilidad, un lugar ideal para esconderse con media docena de libros y una buena compañía. ¿O es que puede haber un placer mayor que bañarse en una playa semisolitaria de aguas mansas y cristalinas, antes de disfrutar los opíparos manjares de la cocina macedonia en agradable compañía? Y una advertencia final: en agosto Ammouliani puede llegar a acoger a diez mil visitantes. Sus playas y hoteles están abarrotados y la vida de la isla se transforma. Pero el resto del año es una maravilla.

Un entretenimiento muy apreciado por los turistas de la isla es alquilar una lancha a motor y recorrer los islotes cercanos, donde abundan las playas solitarias. No hace falta ningún tipo especial de permiso. Basta con pagar el alquiler al principio y el combustible consumido al regreso. Sólo añadir que en el pueblecito de Ammouliani todo son tiendas, bares y restaurantes con agradables terracitas y un templete abierto a los cuatro vientos, que los lugareños llaman humorísticamente ‘el Parlamento’, donde se suelen reunir los más viejos del lugar a matar el tiempo y controlar el ir y venir de los ferries que unen la isla a tierra firme cada hora, en una cómoda travesía de menos de quince minutos.

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El ‘Parlamento’ de Ammouliani siempre está muy concurrido y ojo avizor. Nada escapa en el pueblo a la vista de halcón de sus seniors/ Foto: F. López-Seivane

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Muchas casas  tienen tiendas y restaurantes en sus bajos/ Foto: F. López-Seivane

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Las damas de Ammouliani tienen mucho que compartir en su paraíso…/ Foto: F. López-Seivane

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Un taxi típico lleva a unos pasajeros del ferry a su hotel/ Foto: F. López-Seivane

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Vista del puertecito de la isla, desde donde el ferry va y viene a Tripití, ya en tierra firme/ Foto: F. López-Seivane

Portada: Deliciosa ensenada en Ammouliani

Mis fotos están tomadas con una cámara Fujifilm serie T X10

Más detalles en: www.mountathosarea.org

Oficina de Turismo de Grecia: www.visitgreece.gr

Para dimes y diretes: seivane@seivane.net

 

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Crónicas de un nómada © DIARIO ABC, S.L. 2016

Mi vida siempre ha sido un viaje. Al principio, geográfico; después, antropológico; finalmente, interior, a la búsqueda de las esencias.Más sobre «Crónicas de un nómada»

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