Monasterios georgianos

Monasterios georgianos

Publicado por el Aug3, 2015

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A caballo entre dos mares, el Negro y el Caspio, Georgia es un vergel protegido por la cordillera caucásica. Con una historia fascinante, unos paisajes de enseño y una gastronomía extraordinaria, puede decirse que es uno de los destinos más atractivos y desconocidos de Europa. Lo he visitado varias veces, siempre de la mano de Bárbara Gimelli, una joven suiza que se enamoró del país (y de un galante georgiano) y se convirtió en el alma de Discovery Georgia Tours. Hoy se dedica en cuerpo y alma a cuidar de sus hijos, pero DGT sigue siendo mi agencia de cabecera en Georgia.

Lo primero que me sorprendió de aquel país hermano (la Iberia de donde se dice que vinieron nuestros antepasados) fueron sus profundas raíces cristianas, ya que, por si alguien lo ignora, fue el segundo país del mundo, tras Armenia, en adoptar el cristianismo. Hablamos de principios del siglo IV, cuando la Iglesia romana aún no había amanecido, así que aquella esclava de la Capadocia, llamada Nino, que convirtió al rey Marian III y a su mujer al cristianismo, lo que implantó fue la vigorosa simiente del cristianismo primitivo, aquel que ya predicaban por entonces los llamados Padres Asirios, monjes procedentes de Tierra Santa que, como los apóstoles, viajaban y extendían la Buena Nueva, que no el Evangelio de Roma, por todos los territorios vecinos. A través de ellos, los monasterios comenzaron a brotar por doquier y hoy día Georgia puede presumir de tener cientos de ellos, a menudo ubicados en los parajes más bellos y apartados. Como son tantos, hoy voy a refereirme sólo a algunos de los más notables y antiguos que hay en la región de Kajetia.

Empezaré por el monasterio de Bobde, donde Santa Nino, la esclava que convirtió al rey, vivió y murió y donde reposan sus restos. Hoy es un convento de monjas, pero también un auténtico foco de peregrinación, que atrae a docenas de miles de fieles cada año. Bobde está muy próximo a la ciudad de Signagui, un lugar de gran interés histórico y turístico, por lo que no sólo es uno de los monasterios más visitados y cuidados del país, sino un auténtico complejo espiritual que está a punto de inaugurar una nueva basílica. Lo atienden monjas vestidas con aquellos hábitos que ya no se ven en España, pero que eran de uso común hace sólo cincuenta años. Estas hermanas, cubiertas de la cabeza a los pies, lo he visto con mis propios ojos, se dirigen a los visitantes con un autoridad pasmosa, lo que me llevó a pensar que deben de sentirse respetadas y queridas.

Nueva Basílica casi terminada-web

La nueva Basílica de Bobde a punto de ser terminada/ Foto: F. López-Seivane

Una devota con la cruz de Nino-web

Una devota portando una réplica la ‘Cruz de Nino’, hecha con sarmientos de vid atados con su propio cabello/ Foto: F. López-Seivane

Aunque toda Georgia está salpicada de monasterios, iglesias y ermitas rústicas, seguramente en ninguna región hay tantos y tan cargados de historia como aquí, en Kajetia. Quizá el más antiguo de todos sea Nekresi, fundado por Abibos, uno de aquellos trece Padres Asirios que fueron llegando a Georgia para propagar el cristianismo, algunos, antes, incluso, que la propia Santa Nino. Cada uno de ellos fundó su propio monasterio.

Nekresi data del siglo IV y, aunque sabiamente renovado, conserva tal cual sus muros de piedra y sus tejados de teja. Situado en un apartado altozano boscoso en las estribaciones del Cáucaso, domina una gran extensión del valle del Alazani. Los monjes que allí moran ininterrumpidamente desde el siglo IV, generación tras generación, viven en clausura y no permiten el acceso de vehículos, que han de quedar tras una barrera que impide el paso varios kilómetros más abajo. El paseo monte arriba hay que hacerlo a pie, pero vale la pena el empeño. Aunque los monjes raran vez se dejan ver y son más bien huraños, la paz y el silencio que se respiran aquí calan muy hondo. La bajada es más fácil, a través de un bosque precioso.

Iglesia de Necresi-web

Iglesia del monasterio de Nekresi, en Kajetia, dominando el amplio valle del Alazani/ Foto: F. López-Seivane

Gesto de profunda devoción en Necesi-web

Los visitantes a la antigua capilla del monasterio de Nekresi encienden velas con auténtico fervor/ Foto: F. López-Seivane

En Kajetia se encuentra también uno de los mayores complejos monásticos de Georgia, Davit Gareja, donde no pocas figuras históricas vivieron y trabajaron en la antigüedad, buscando inspiración. Fue fundado por otro Padre Asirio, San David, en el siglo VI y, desde entonces, no cesó de crecer con nuevas iglesias que representan un amplio abanico de estilos arquitectónicos, incluyendo notables frescos que se conservan estupendamente. Pero lo más notable de este monasterio es que fue íntegramente excavado en las paredes rocosas del Monte Gareja, creciendo sin desmayo, siglo tras siglo, hasta alcanzar en su apogeo, allá entre los siglos XI y XIII, cientos de celdas, capillas, refectorios… Desde sus orígenes, estuvo muy relacionado con la monarquía georgiana, pero la desaparición de ésta no supuso un declive en la actividad monástica, que sobrevivió también a los temibles ataques de las hordas mongoles en el siglo XIII y a los de los persas en el XVII. Sin embargo, la Unión Soviética lo desacralizó, expulsando a los monjes, para terminar convirtiriéndolo en un lugar de entrenamiento para las fuerzas especiales que operaban en Afganistán.

Celdas excavadas en la roca-web

Celdas excavadas en la pared del Monte Gareja/ Foto Turismo de Georgia

Cuando Stalin recreó las fronteras de las Repúblicas Soviéticas, lo hizo de un modo tan caprichoso y banal que, a pesar de ser georgiano y haber estudiado para cura en un Seminario de Tíflis, no dudo en otorgar la mitad de ese importantísimo Monasterio a Azerbayán, una república islámica. El asunto causó gran indignación entre los georgianos que, tras recuperar su indepenencia, han tratado por todos los medios de deshacer el entuerto, llegando incluso a proponer una permuta de territorios a Azerbayán, pero el asunto aún sigue sin resloverse.

Bueno, lo dejo aquí. Estos son son sólo unos pocos de los cientos de monasterios que motean la región de Kajetia y el país en toda su extensión. Aunque, quizá, ninguno como el de Vardzia, que, por su extraordinario interés queda pendiente para una próxima ocasión. No se lo pierdan.

La mayoría de las imágenes de este reportaje han sido tomadas con una cámara Fujifilm X-E2

Vista general Monasterio Davita Gareji-web

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Crónicas de un nómada © DIARIO ABC, S.L. 2015

Mi vida siempre ha sido un viaje. Al principio, geográfico; después, antropológico; finalmente, interior, a la búsqueda de las esencias.Más sobre «Crónicas de un nómada»

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