Rompiendo una lanza por Leo DiCaprio

Rompiendo una lanza por Leo DiCaprio

Publicado por el ene 6, 2014

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Acusan a El lobo de Wall Street de excesiva y de glorificar la violencia. En Estados Unidos se dedican a contar el número de veces que aparece lo que allí denominan “f word”, uno de los tacos más recurrentes, y aseguran que marca un nuevo récord. Todo esto no deja de ser espumilla que aporta entre poco y nada. Lo relevante es que Martin Scorsese y LeoDi Caprio han vuelto a unir fuerzas para lanzar una de las películas más esperadas del año.

Cuando Scorsese dijo aquello de que DiCaprio sería su nuevo De Niro a más de uno le resultó excesivo. Costó, como poco, no enarcar ambas cejas en señal de sorpresa, casi desconcierto. Palabras mayores aquellas, comparar a Leo con todo un mito del séptimo arte. El tiempo, sin embargo, le ha dado la razón al cineasta. Mientras la estrella de De Niro se apagaba, la carrera de DiCaprio no dejaba de crecer y crecer. Hasta lo que es hoy: uno de los actores con más talento de Hollywood y, tal vez lo más importante, que mejor eligen sus papeles.

A pesar de haber anticipado cuál era su (inmenso) potencial en ¿Quién ama a Gilbert Grape? y Diario de un rebelde, DiCaprio penó durante mucho tiempo por sus roles en filmes como Titanic, El hombre de la máscara de hierro, Romeo y Julieta o La playa. Papeles en películas destinadas a un público masivo y, en cierto casos, más bien adolescente. A Leo le costó soltar el lastre de las tan manidas etiquetas. Tampoco le ayudaba ese aspecto sempiternamente joven, que le invalidaba para asumir según qué trabajos.

A base de habilidad, esfuerzo y mucho trabajo, sin embargo, ha conseguido desembarazarse de ese fardo. Hoy sólo los muy ciegos no admiten que DiCaprio es un actor como la copa de un pino. Que tan pronto deslumbra en dramas como Infiltrados o Revolutionary Road como resulta irresistible en comedias como Atrápame si puedes.

La ceguera, sin embargo, persiste en cierto modo entre los señores académicos de Hollywood. DiCaprio ha estado nominado al Oscar tres veces, sí, pero queda la sensación de que deberían haber sido unas cuantas más. El doble, al menos. Más aún: en esas tres ocasiones nunca tuvo ocasiones reales de llevarse la estatuilla. Un caso similar al de Joaquim Phoenix. Talentos puros que deleitan al espectador mientras el radar de los galardones y el oropel se empeña en ignorarles.

Desde aquí, una lanza rota por DiCaprio. Que volverá a ser ignorado en los Oscar en la misma medida en que ofrecerá una nueva lección actoral en El lobo de Wall Street.

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