Paul Walker y las crueles ironías de la vida

Paul Walker y las crueles ironías de la vida

Publicado por el dic 1, 2013

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Paul Walker es hoy noticia en todo el mundo y trending topic en Twitter por la forma tan triste y cruel en que terminó su vida, empotrado y calcinado el vehículo en el que viajaba de copiloto, él, qué dolorosa ironía, que se hizo famoso por Fast and Furious, saga sobre carreras ilegales de coches deportivos, y que además pilotaba de forma profesional. Aún más cruel: mientras participaba en un acto benéfico. Con sólo 40 años.

La vida se reserva, en ocasiones, estos puntos de giro, vuelcas de tuerca en una trama que, sin previo aviso, desemboca en tragedia. La realidad, siempre se ha dicho, supera a la ficción, y lo ha demostrado, por macabra, en el caso de Paul Walker. Cuando se divulgó por error la noticia de que el ciclista Fausto Coppi había fallecido en la carretera, Albert Camus escribió que no conocía una muerte “más idiota” que en accidente de tráfico. Un día después, el Premio Nobel perecía exactamente de esa forma.

Walker, más allá de su rol en la saga Fast and Furious, donde son los dobles los que asumen las situaciones peligrosas, estaba acostumbrado a la velocidad y los riesgos por su otra faceta, la de piloto profesional. Puede que en alguna ocasión, compitiendo, se jugara el tipo. Jamás pudo sospechar que el destino le reservaba un epílogo así: en una situación sin aparente riesgo y sin que fuera él quien manejaba el volante. Por desgracia, se une a la larga lista de intérpretes fallecidos en la carretera, junto a ilustres como James Dean y Grace Kelly.

A sus 40 años, no era el mejor actor de Hollywood, y parece poco probable que en algún momento de su carrera hubiera podido aspirar a algo más que a embarcarse en proyectos más pensados para amasar millones en taquilla que para convencer a la crítica. Pero tenía, indudablemente, carisma, había algo magnético en sus ojos azules y su sonrisa pícara.

Quedará para siempre asociado a su participación en Fast and Furious, donde interpretaba al socarrón Brian O’Conner, agente de la ley primero, delincuente después, fiel a sus amigos siempre, pero hubo más en su carrera. Propulsado por el éxito de Juego de campeones (Varsity Blues), en su currículum no faltaban trabajos de prestigio como Banderas de nuestros padres y Pleasantville, aunque donde se movía como pez en el agua era en productos de acción como Inmersión letal y Bobby Z.

Walker deja inconclusa su participación en la séptima entrega de Fast and Furious. Retomaba por sexta vez (faltó en una) su participación en una saga que no destaca por la profundidad de sus guiones, pero que se ha convertido en una máquina de facturar. Se suceden las entregas y el público sigue respondiendo. Quizás por el tirón de los coches tuneados, de Vin Diesel y The Rock. Pero también, en no pequeña medida, por el carisma del difunto rubio californiano.

(Foto: Facebook oficial de Paul Walker)

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