Kon-Tiki

Publicado por el oct 4, 2013

Compartir

KonTiki

Necesarias como resultan, siempre, las películas rompedoras, que agiten las aguas demasiado calmas, no son menos vitales esas otras cintas que ofrecen ni más ni menos que lo esperado, que no arriesgan, quizás un pelín académicas, pero que, ay, amigo, qué bien hechas están. Kon-Tiki es canónica al mismo tiempo que es estupenda. Y cuando acaba uno la rebobina mentalmente y piensa: “de acuerdo, me ha contado lo que me tenía que contar tal y como esperaba que me lo fuera a contar; por cierto, qué impecablemente me lo ha contado”. Ese es el poso de Kon-Tiki.

Candidata en la última criba a mejor filme extranjero en los últimos Oscar, en representación de Dinamarca, narra la epopeya, más que aventura, del mítico viajero y explorador Thor Heyerdhal, quien sin duda, con ese nombre, estaba destinado a grandes metas. Por más que, en su tierna infancia, estuviera a punto de irse al otro barrio cuando cayó en las heladas aguas de su tierra. Lejos de arredrarse y dedicarse, en adelante, a tareas más de puertas adentro, Heyerdhal se hizo aún más testarudo y dedico su vida y trabajo a darse de cabezazos con las paredes más duras. Siempre buscando el muro más grueso. Enamorado de Polinesia, más que de su paciente mujer, la revelación de un nativo de la leyenda de que su dios (Tiki) había llegado del este, es decir, de Sudamérica, Thor supo que debía consagrar su porvenir a demostrar tan sorprendente hecho: que intrépidos sudamericanos, mucho antes de que Colón surcara los mares, se habían lanzado en sus balsitas, con el sol como guía, en pos de esas tierras exóticas.

Ejemplar en la narración de los primeros compases, con un impoluta presentación de los personajes, desde el testarudo Thor a su cada vez más amargada mujer, pasando por el ingenuo vendedor de neveras y el resto de la tropa, resulta meritorio cómo logran directores y guionistas (a pares en ambos casos) dotar del mismo interés a la preparación del viaje (el rechazo constante, los contratiempos, las dificultades económicas; la sucesión de avatares que dan una medida de la magnitud de la empresa) que a la travesía en sí, ciertamente la parte más espectacular y agradecida. Empeñado en recrear aquellos pretéritos trayectos con la mayor exactitud posible, Heyerdahl se empeñó en construir la balsa a la antigua usanza, con troncos atados con cuerdas, y por toda modernidad admitió el tomate en sobres y una radio. Terreno abonado para que el viaje se convirtiera en una sucesión de penurias, especialmente durante las jornadas en las que no estuvo demasiado claro que estuvieran siguiendo el rumbo correcto.

Con momentos potentísimos, véase el ataque de los tiburones o el periplo estratosférico de ida y vuelta, a modo de fogonazos puntuales de gran tensión o belleza, según el caso, Kon-Tiki sabe llevar con acierto una velocidad de crucero para que no decaiga la atención y, a la vez, sin excesivos alardes, con naturalidad, hacer hincapié en los elementos que pretenden sus creadores que trasciendan una vez terminado el visionado: la capacidad de un hombre, en este caso Heyerdahl, para perseguir un sueño más allá de las consecuencias y las amenazas que pueda acarrear; cómo la voluntad es más fuerte que los baches del camino; cómo la fe mueve montañas… o litros y litros de agua.

La vida del intrépido noruego, especialmente este episodio, es, suscribiendo el tópico, indudablemente de película. Él mismo rodó un documental del viaje que se llevó el Oscar, aunque murió antes de ver traslada la hazaña a la gran pantalla. Concebida en un primer momento como un producto más de Hollywood, con rostros desconocidos, agradezcamos a la típica demora de años y la posterior pérdida de respaldo el que el proyecto terminara, tranquilamente, como llevado por la corriente, volviendo a casa. Allí han sabido tratarlo con cariño y admiración, y devolverlo en forma de un filme que sí, da lo que se espera, pero ahí, precisamente, radica su encanto.

Veredicto: 8

Lo mejor: La escena de los tiburones.

Lo peor: Que se deseche por rutinaria.

Compartir

Anterior

ABC.es

Con el cine en los talones © DIARIO ABC, S.L. 2013

Con el cine en los talones es un blog sin pelos en la lengua, donde se busca ofrecer una visión siempre crítica, y nunca complaciente, de la realidad del cine. Más sobre «Con el cine en los talones»

Etiquetas
octubre 2013
L M X J V S D
« sep   nov »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031