Sin los Castro, Cuba seguirá siendo la clave del Gran Caribe

Publicado por el nov 28, 2016

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√ El protagonismo de Cuba no se debe tanto a la astucia estratégica de Fidel Castro como a la localización geográfica de la isla

√ El país está en el centro del inmenso golfo atlántico del continente americano, el litoral que va de Nueva York a Caracas

√ De similar latitud que México, Cuba es parte de Norteamérica; un entendimiento con EEUU potenciaría su desarrollo 

 

      La importancia geopolítica de Cuba no se debe a la astucia estratégica de Fidel Castro, quien desde luego fue probablemente el mayor zorro de las relaciones internacionales del siglo XX, sino a la ubicación geográfica de la isla. Con o sin los Castro, Cuba es a la vez la pieza fundamental –la clave del arco– que abre/cierra el mar interior americano (el Gran Caribe, como se suele llamar a la unión del Golfo de México y el mar Caribe) y el centro de la región meridional norteamericana (Cuba, como México, es Norteamérica).

Esa ubicación central explica que fuera el núcleo logístico del Imperio español (del siglo XVI a comienzos del XIX), elemento esencial para la consolidación de Estados Unidos como potencia en su hemisferio (entre finales del siglo XIX y principios del XX) y foco de difusión de rebelión antiestadounidense (1960-2015). Cuando el castrismo desaparezca, Cuba seguirá teniendo capacidad de protagonismo continental, por estar donde está.

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NÚCLEO LOGÍSTICO DEL IMPERIO ESPAÑOL. Colón llegó primero a Las Bahamas e hizo un primer fuerte en La Hispaniola, pero donde la Corona fijó su centro de operaciones fue en Cuba. Desde allí los conquistadores irradiaron sus expediciones hacia el norte (Florida), oeste (Nueva España) y sur (Nueva Granada y, a través de Panamá, Perú). La plata y el oro podían embarcarse en el Callao, en Cartagena de Indias o en Veracruz, pero todos los galeones pasaban por La Habana antes de dar el salto de regreso a la Península. Permaneció como última posesión española de ultramar en parte porque su carácter insular la aislaba de los movimientos de independencia, pero sobre todo por la consideración estratégica que siempre le atribuyó la metrópoli. Solo el territorio colonial sudamericano articulado a partir del Río de la Plata estuvo al margen del centro de gravedad cubano.

ESENCIAL PARA EL ASCENSO DE EEUU. Para ascender como potencia, en las décadas previas a la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos necesitaba controlar Cuba. Extendido el país de costa a costa, para alcanzar la hegemonía regional Washington debía asegurarse el domino de su flanco sur (el mismo patrón que China sigue hoy al querer dominar su mar meridional). Sacar a España de allí era preceptivo. Cuba no es un mero Taiwán (una isla que, cerca del litoral continental, puede incordiar a la gran potencia y ser base para un enemigo exterior, como ocurrió en tiempos de la URSS), sino que además tiene la capacidad geopolítica de influencia en un gran número de vecinos, pues el arco centroamericano es su ámbito natural. Convertido ya en superpotencia mundial Estados Unidos pudo soportar una Cuba ‘sovietizada’ porque tenía el control del resto de la región.

FOCO DE IRRADIACIÓN DE LA REVOLUCIÓN. Cuando se analiza la distribución geográfica de las guerrillas comunistas en Latinoamérica, se observa una fracción de circunferencia que tiene a Cuba como centro equidistante, desde los intentos subversivos de comienzos de los 60 en Venezuela, a la rebelión zapatista en México en los 90, pasando por las guerrillas de Guatemala y el Salvador y por el régimen sandinista nicaragüense de los 80. También hay que incluir aquí el apoyo a las FARC colombianas y el control del chavismo. Fuera de ese ámbito geográfico suyo, Cuba apenas ha tenido influencia: la desastrosa aventura en Bolivia fue una cabezonada del Che, y Sendero Luminoso del Perú fue de inspiración maoísta.

 SEGUIRÁ SIENDO EL CENTRO  El día que se libere del castrismo, Cuba podrá aprovechar las enormes posibilidades que le ofrece estar en el centro del inmenso golfo atlántico del continente americano, formado por la línea de costa que va de Nueva York a Caracas. Un liberalismo democrático y económico puede contribuir a una comunión de intereses con Estados Unidos. Solo una relación amigable y convencida con el gran vecino del norte puede acelerar el desarrollo de toda la región meridional de Norteamérica, incluyendo a Colombia y Venezuela. La geopolítica nos enseña que Washington jamás dejará de considerar el área como un espacio propio de seguridad; mientras no vea riesgos ciertos debiera contribuir a una sincera promoción de sus convecinos. Por ubicación, Cuba está llamada a ser el gran aliado de Estados Unidos en el Caribe, dentro de un respeto mutuo, y convertirse con ello en núcleo de producción agrícola y de manufacturas y un hub para las comunicaciones aéreas y marítimas de ese ‘supergolfo’ atlántico.

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