Ortega ya se olvidó del proyecto de canal

Publicado por el Nov 7, 2016

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Recreación artística del proyecto de canal de Nicaragua: un buque de gran calado cruzando tierra de selvas y volcanes

 

√ Pese a la foto inicial en 2014, las obras del canal de Nicaragua nunca han comenzado: ni expropiaciones ni licitaciones

√ No hay hoy razones económicas ni geopolíticas suficientemente poderosas para un segundo canal en Centroamérica

√ Los chinos, en todo caso, podrían aprovechar la concesión para construir o ampliar un puerto en la costa pacífica

 

      Daniel Ortega ha resultado reelegido presidente de Nicaragua sin mencionar ni una sola vez en la campaña electoral el tan anunciado proyecto de canal transoceánico. De hecho, no habla de él desde hace meses. Supuestamente las obras comenzaron a final de 2014, con el fin de quedar listo en 2019, pero todo fue un acto de propaganda: ni el Gobierno ha hecho expropiación de terrenos ni la empresa china concesionaria se ha puesto manos a la obra. Da la impresión de que, con otras maneras de asegurarse el poder, Ortega ya no ha necesitado el reclamo electoral del canal.

LAS OBRAS NO COMENZARON. En diciembre de 2014, Ortega y Wang Jing, el presidente de HKND, consorcio privado pero con conexiones con los círculos gubernamentales chinos, se hicieron una foto en Managua, horas después de que una excavadora removiera tierra a cien kilómetros de distancia, en el área de Brito, el punto para la proyectada entrada en el canal desde el Pacífico. «Eso sí que fue una farsa total», comenta Carlos Fernando Chamorro, cuyo Confidencial fiscaliza continuamente al Gobierno del Frente Sandinista. «El Gobierno forzó a Wang Jing a inaugurar una obra para decir que habían empezado los trabajos. Pero las obras no han comenzado: no se ha licitado nada, ni se ha expropiado ninguna pulgada de tierra; lo único que hay es una ruta canalera y estudios».

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Proyecto del canal de Nicaragua, según la última versión presentada en Managua por el consorcio chino, en 2014

 

¿QUIÉN VA A PONER $50.000 MILLONES? Siempre ha habido dudas sobre la viabilidad de construir este segundo paso interoceánico a través de Centroamérica. Existiendo ya el de Panamá, que acaba de culminar su ampliación, un segundo canal solo saldría adelante por dos razones: una rentabilidad especialmente alta para un consorcio de empresas con gran fuelle financiero o un altísimo interés estratégico para una gran potencia con abundantes recursos. En el canal de Panamá fracasó la empresa francesa de Lesseps, pero triunfó el interés estratégico de Estados Unidos. En el de Nicaragua, un segundo canal en principio innecesario, difícilmente HKND o China, en un momento de ralentización económica, van a aportar los 50.000 millones de dólares de coste estimado; además, para Pekín tener una vía «propia» entre el Pacífico y el Atlántico no viene exigido por las razones de supervivencia geopolítica que llevaron a Washington a lograr la concesión del primer canal.

NICARAGUA ESTABA ANTES. A lo largo del siglo XIX, Nicaragua fue el lugar pensado para abrir una comunicación entre los dos océanos, en un punto que, comparado con Panamá, más al sur, ahorraba tiempo de travesía a los buques estadounidenses que unirían Nueva York con San Francisco. La posibilidad de utilizar el gran lago que hay en medio del territorio y la injerencia que siempre ejerció Estados Unidos en ese país centroamericano llevaron a acuerdos que estuvieron a punto de ejecutarse. En 1889 incluso comenzaron las excavaciones en San Juan del Norte, con brindis oficial y salve de cañones. Al final, las gestiones que Washington mantenía a tres bandas con Managua y Bogotá (Panamá formaba parte de Colombia), los intereses personales de los propios diplomáticos y el argumento del elevado riesgo sísmico de Nicaragua, llevaron a la conclusión conocida.

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Imagen ficticia del proyectado canal de Nicaragua

QUIZÁS ALGÚN PUERTO. Algo más factible, en cambio, es que HKND pueda aprovechar la concesión de cien años, otorgada en 2013 por la Asamblea Nacional nicaragüense con el voto sandinista, para construir un puerto. China lleva tiempo extendiendo su influencia en los mares mediante la construcción de puertos en lugares útiles para las rutas de su comercio. Es lo que se conoce como el collar de perlas chino, especialmente en el océano Índico, pero también con puntos en el Pacífico (por ejemplo, China ha invertido en el puerto colombiano de Buenaventura). Aunque Nicaragua tendría más necesidad de un puerto en el Caribe, donde no cuenta con ninguno de buen calado, en los acuerdos con el Gobierno de Managua los negociadores chinos priorizaron su atención en la costa pacífica.

DOÑA FRANCISCA. Todo lo que ha conseguido Daniel Ortega con el fallido proyecto del canal ha sido levantar una fuerte oposición entre los agricultores afectados por posibles expropiaciones. De ahí ha salido el liderazgo de Francisca Ramírez, coordinadora del Consejo Nacional para la Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía, un movimiento de oposición que de luchar contra la construcción del canal ha pasado a objetivos más amplios, si bien con implantación casi exclusiva en medios rurales.

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