Evo Morales afronta la crisis con más cultivo de coca

Publicado por el oct 17, 2016

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√ Una ley ampliará el cultivo legal de coca de 12.000 a 20.000 hectáreas, a pesar de que el ‘uso tradicional’ no consume la actual producción

√ Ante los menores ingresos por hidrocarburos, un aumento de la economía ilegal supondría un respiro para el Gobierno

√ El FMI rebaja el crecimiento de Bolivia al 3,7%, cuando Morales hablaba del 5%; ya se están aplicando medidas de ajuste

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      El Gobierno de Evo Morales está notando la crisis económica que afecta a Sudamérica. Ya no es consuelo que Bolivia siga creciendo por encima de la media de la región (el FMI prevé para este año un aumento del 3,7% del PIB), pues la situación está obligando a recortes presupuestarios. Los menores ingresos públicos por la venta de hidrocarburos y otras materias primas coinciden, curiosamente, con planes oficiales para casi doblar la extensión del cultivo legal de hoja de coca.

Dado que, según los estudios, la demanda para el consumo tradicional de coca por parte de las comunidades indígenas (mascar, té, medicina) queda por debajo de la producción aportada por las 12.000 hectáreas legales actuales, habrá que concluir que buena parte de la coca obtenida en el total de 20.000 hectáreas ahora previstas probablemente acabará en el negocio de la cocaína y el narcotráfico.

AJUSTES PRESUPUESTARIOS. El presidente Morales estuvo manteniendo hasta muy poco que Bolivia crecería este año alrededor del 5%, tal como el país ha estado haciendo, con un par de excepciones, en los últimos diez años. Pero abruptamente el Gobierno reconoció que este año los trabajadores no tendrán la segunda paga extra (o aguinaldo, equivalente al sueldo de un mes), obligatoria si el país crece un 4.5%. Todo indica que la cifra quedará muy por debajo. El ministro de Economía, Luis Arce, ya ha anticipado que el techo presupuestario para las administraciones públicas tendrá que bajar un 13%. A comienzos de octubre se comunicó el cierre de más de 360 constructoras por el descenso de la inversión pública, y empresas turísticas advierten de posibles cierres si se aplica el anunciado impuesto a los turistas que entren en el país. La situación podría aconsejar una devaluación de la moneda nacional, el boliviano, pero el Gobierno se resiste.

MÁS CULTIVO DE COCA. Morales procede del sindicalismo cocalero, que constituye su fuerza política de choque, y bajo su mandato ha crecido el cultivo de coca, tanto lícito como ilícito. De las 3.000 hectáreas de plantación ilegal de coca que existían en 2003, se pasó a más de 35.000 en 2014, de acuerdo con informes de Estados Unidos, lo que generaría una producción de 70 toneladas de droga al año. En cuanto a la producción legal, hay investigaciones que señalan que apenas un tercio es para usos tradicionales. De hecho, la ley que la regula prevé la existencia de «excedentes», que deben destruirse. La ampliación a 20.000 hectáreas quedará aprobada antes de fin de año (de ellas, 12.000 en los Yungas, cerca de La Paz; 7.000 en el Chapare, justo al norte de Cochabamba, y 1.000 en varias otras zonas)

ECONOMÍA ILEGAL. «Todo eso va a ayudar a un Gobierno con problemas de ingresos», advierte Carlos Sánchez Berzain, que fue ministro de la Presidencia antes de la llegada de Evo Morales. «Aunque el dinero procedente del narcotráfico no vaya directamente a las arcas del Estado, servirá para alimentar una economía ilegal que mueve unos 3.200 millones dólares al año, lo que es mucho para un país del tamaño de Bolivia», afirma. Esa riqueza genera un comercio del que el Gobierno se beneficia mediante impuestos. Además, permite tranquilizar en tiempos de crisis a sectores proclives a la conflictividad.

TIPNIS

El color azul del sureste es la colonización desde el Chapare, que ya está suponiendo la extensión del cultivo ilegal de hoja de coca

¿RESERVA NATURAL PARA DROGA? Bajo el prisma de los intereses cocaleros habría que entender, según Sánchez Berzain, el conflicto generado por una carretera en construcción que debe atravesar la zona protegida del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isidoro Sécure). Grupos indígenas rechazan el plan del presidente Morales, que está siendo ejecutado por OAS, una empresa de Brasil, la única que se presentó a un sospechoso concurso. El expresidente brasileño Lula ha estado en el lugar tratando de convencer a los indígenas, cuya lucha está apoyada por organizaciones ambientalistas, mientras que Morales les ha acusado de oponerse al desarrollo del país. Los cocaleros del Chapare, justo al sur del TIPNIS, ya han introducido sus cultivos en la zona y una carretera les permitiría ganar acceso a un mayor territorio. Laboratorios para la fabricación de cocaína han sido hallados en la reserva.

NARCOTRÁFICO. La protección que Morales ofrece al narcotráfico ha sido apuntada varias veces. El coronel Germán Cardona denunció la colaboración en ese negocio entre militares bolivianos y venezolanos, mientras que el Wall Street Journal indicaba hace unos meses que las FARC, la narcoguerrilla colombiana y otros carteles de narcotraficantes «trabajan en concierto» con el Gobierno de Morales. Ese diario, además, destacaba cómo cocaína de Bolivia estaba llegando a manos de Boko Haram en África. El general René Sanabria, que fue jefe antidroga se encuentra detenido en Estados Unidos.

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