Brasil era el tapón de Venezuela

Publicado por el May 23, 2016

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√ La marcha de Dilma Rousseff multiplica la presión internacional sobre Nicolás Maduro

√ El Gobierno chavista va a tener más difícil comprar alimentos: debe 2.000 millones a los exportadores brasileños

√ Los cambios en Brasilia y Buenos Aires cuestionan la presencia de Venezuela en Mercosur

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El «impeachment» de Dilma Rousseff ha acelerado los acontecimientos en Venezuela, lo que vendría a demostrar cuánto el Gobierno del Partido de los Trabajadores brasileño ha actuado de tapón los últimos años para asegurar la pervivencia de la revolución bolivariana. Así lo considera José Toro Hardy, uno de los economistas venezolanos de más larga trayectoria. «Si Dilma se marcha, todo cambia; el juego es completamente otro», comentaba hace un mes, cuando el proceso para la suspensión de Rousseff como presidenta aún no había comenzado. Así está ocurriendo.

NUEVA DINÁMICA EN LA OEA. Antes de que se produjera el procesamiento político de Rousseff, Nicolás Maduro seguía controlando la situación en la Organización de Estados Americanos (OEA), donde la iniciativa para aplicar a Venezuela la Carta Democrática Interamericana, que podría llevar a su suspensión como miembro, seguía teniendo el rechazo de las islas del Caribe –un nutrido grupo de votos– que se benefician del petróleo venezolano. «La invocación de que Venezuela estaba ante un posible referéndum revocatorio permitía a esos países evitar tener que actuar en la OEA», razona Antonio de la Cruz, director ejecutivo de la consultora Inter-American Trends. El cambio en Brasil, sin embargo, «hace que la perspectiva del revocatorio ya no baste: si el coloso regional se sumara a pedir la aplicación de la Carta a Venezuela podría generar una dinámica que arrastrara a los pequeños estados caribeños». Ese cambio en Brasil habría alentado la dura misiva del secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, en la que llama a Maduro «mentiroso», «traidor» y «dictadorzuelo», un lenguaje nada habitual en los foros internacionales.

EE.UU. GANA MARGEN. Estados Unidos, por su parte, puede actuar con mayor libertad en su presión sobre Venezuela, al no tener que preocuparse por posibles roces con Brasil, de acuerdo con De la Cruz. La reacción de Washington ha sido automática: el mismo día que el Senado brasileño votaba el «impeachment» de Rousseff, el vicepresidente Joe Biden expresaba las mayores críticas hasta la fecha contra la vulneración de derechos en Venezuela. La Administración, a través de funcionarios de inteligencia, hizo llegar a los medios estadounidenses su visión de que Maduro será apartado de la presidencia. Y lo que es muy simbólico, ese fin de semana la CNN  se ocupó de la crisis venezolana: pocas veces se habían visto declaraciones de Maduro dobladas al inglés.

MENOS ALIMENTOS. La presión internacional sobre Maduro no es solo política. El cambio presidencial en Brasil también va acentuar la ya insufrible escasez alimentaria en Venezuela. En 2014, el Gobierno chavista importó desde Brasil mercancías por valor de 4.632 millones de dólares. Las dificultades de pago llevaron a que en 2015 la importaciones se redujeran un 35 por ciento, hasta los 2.986 millones de dólares, más de la mitad correspondientes a alimentos. En enero de 2016 las importaciones totales desde Brasil habían caído un 66,8 por ciento. Por entonces, Venezuela debía 2.000 millones a los exportadores brasileños. Sin el PT en el poder en Brasilia para presionar a los exportadores y promover créditos, los empresarios brasileños pueden no querer seguir arriesgando sus negocios. Otra cosa es que el presidente Michel Temer desee condicionar esas ayudas a ciertos pasos democratizadores en Venezuela.

¿SALIDA DE MERCOSUR? El cambio en Brasilia sucede al de Buenos Aires y eso resta otro valedor de Venezuela en el Mercado Común del Sur (Mercosur), donde el país caribeño entró con calzador. Fueron los intereses geopolíticos del bolivarianismo los que llevaron a esa asociación con Brasil y Argentina, donde también están presentes Uraguay y Paraguay. Chávez «nunca vio Mercosur como un verdadero espacio comercial para su reinserción económica en la región, sino más bien como un bloque político» que le permitía seguir agrediendo dialécticamente a Washington arropado «bajo el paraguas protector del hermano mayor de la región: Brasil», según Oscar Hernández Bernalette, antiguo alto cargo venezolano en materia de relaciones comerciales. Mercosur aprobó el ingreso de Venezuela en una votación en la que Paraguay estuvo ausente debido a una suspensión temporal aplicada a ese país. Invocar ese irregular ingreso es una vía para apartar a Venezuela, «un socio a medias e irritante», a juicio del citado diplomático.

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