Sesenta años de avances

Publicado por el Nov 28, 2013

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Hoy nadie se sorprende cuando alguien comenta que fulano o mengano tiene que ser operado de corazón. Es cierto que produce un cierto escalofrío, pero se ve como algo normal (aunque no habitual). Y, ¿quién no conoce algún amigo al que le han hecho un “bypass” (en castellano injertos aorto coronarios), le han cambiado una válvula del corazón por otra de “cerdo” o incluso le han realizado un trasplante de corazón? Pero son pocos los que saben que este tipo de cirugías de corazón tienen una historia muy reciente, y que en menos de 60 años hemos pasado de cuestionar nuestra capacidad para reparar el corazón hasta cambiarlo por uno artificial. La historia de la cirugía cardiaca es una de las más apasionantes, pues se gestó a base de coraje, perseverancia e ilusión.

A finales del siglo XIX, uno de los padres de la cirugía general, el profesor Theodor Billroth sentenció que “cualquier médico que intentara  una intervención en el corazón debería perder el respeto de todos sus colegas”. Varios años después, el doctor Ludwing Rhen, asumiendo la críticas y el riesgo de ser denostado por sus compañeros, decidió abrir el tórax de un mendigo, ingresado en su hospital por una puñalada. Encontró una herida incisa en el corazón del paciente, asumió el riesgo de suturarla con habilidad y consiguió salvarle la vida. El camino al interior del corazón había comenzado y sería imparable.

Esta fantástica aventura se forjó gracias a cirujanos que tuvieron el coraje de arriesgarse a fracasar, y a pacientes que supieron ver en esos cirujanos una esperanza para poder superar su dolencia cardiaca. Con la invención de la máquina corazón-pulmón por John Gibbon en 1953, la reparación de lesiones en el interior del corazón estaba asegurada. Siete años más tarde, Albert Starr, tras dos fracasos, consigue cambiar una válvula calcificada por otra artificial de bola. El corazón había dejado de ser un reducto inexpugnable para convertirse en una máquina perfectamente reparable.

“Jesús, ¡esto va a funcionar!”,  exclamó Christian Barnard  al ver latir el corazón en la noche del 17 de diciembre de 1967: había realizado el primer trasplante cardiaco en el mundo. Dos años después, dos jóvenes cirujanos, Denton Cooley y Domingo Liotta, arriesgaron su puesto en el hospital al implantar el primer corazón artificial como puente al trasplante cardiaco. Hoy, ese primer corazón de plástico es una de las piezas de la colección  del Smithsonian en Washington.

Una tras otra fueron cayendo todas las barreras que se interponían entre el corazón dañado y el cirujano.  Hoy podríamos tener la falsa percepción de que todo esta hecho y nada queda por hacer, pero nos equivocaríamos. Mucho queda por descubrir: materiales más biocompatibles, cirugías menos agresivas, incluso válvulas hechas con nuestra propias células.  Todo dependerá de la imaginación y del coraje de los que un día decidieron dedicar sus vidas a franquear barreras para poder reparar corazones estropeados.

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Cirugía cardiaca. Recogerá los avances quirúrgicos en cirugía coronaria, valvular, de la aorta torácica y de la fibrilacion auricular, sin perder de vista al trasplante cardíaco. Más sobre «Cirugía cardiaca»

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