Un mundo menguante

Publicado por el mar 13, 2012

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«Un día vi cómo los libros de mi hermana se volvían más grandes y cómo mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco. Siento que mi cuerpo crece y crece hasta que parece ocupar la habitación entera». No es Alicia, el personaje de Lewis Carroll, quien habla sino una niña de 8 años que fue atendida en un centro de salud de Orense por una extraña migraña que se caracteriza por causar desórdenes de la percepción visual que incluyen alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos. Este trastornos se conocen como síndrome de Alicia y es probable de Carroll lo padeciera también.

 Durante seis semanas la pequeña pudo observar además cómo determinados objetos inanimados de su entorno realizaban movimientos espontáneos repetitivos -la pierna de una muñeca se balanceaba, la persiana de su habitación subía y bajaba- al más puro estilo poltergeist, y cómo todos los objetos de su entorno visual se hacían pequeños y lejanos.

Este extraño trastorno puede ocurrir a cualquier edad, pero cuando se asocia a migraña es más común en los más jóvenes, con una media de edad en el momento del diagnóstico que oscila entre los 6 y los 14 años.

La mayoría de las veces se presenta de forma repentina y quienes lo padecen pueden experimentar visión liliputiense o micropsia y su contrario, macropsia, que se caracterizan por una disminución y un aumento aparente, respectivamente, en el tamaño de los objetos. Si estos cambios son graduales en lugar de bruscos, el paciente experimenta cómo los objetos se acercan o alejan como si los observara a través de un zoom. Además se producen distorsión de la forma, desplazamiento de objetos.

Con menor frecuencia se experimenta distorsión de la imagen corporal y aceleración del tiempo. La mayoría de estos episodios se pueden repetir a lo largo de meses, varias veces al día, con duración que oscila entre 3 y 15 minutos, y podría confundirse con alucinaciones de origen psicótico o inducidas por drogas y fármacos.

El origen de estos extraños fenómenos visuales está asociado frecuentemente a infecciones, como el virus de Epstein-Barr, que produce mononucleosis, y con menor frecuencia al de la varicela o la gripe. También aparece como aura de algunos tipos de migraña, y lo pueden desencadenar  también tóxicos y más raramente se deben a epilepsia o una lesión cerebral.  

Las personas afectadas por el síndrome de Alicia son conscientes de que lo que ven es una ilusión, a diferencia de quienes padecen alucinaciones, pero las alteraciones en la percepción son tan intensas que tienen que mirarse en un espejo para comprobar que su talla no ha variado.

Se cree que Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll, que padecía frecuentes migrañas, pudo sufrir este síndrome y que, en realidad las experiencias que hizo vivir a la pequeña Alicia en el País de las Maravillas fueron bien conocidas y experimentadas por el escritor.

Este curioso síndrome, que no se acompaña de alteraciones permanentes en el cerebro, como demuestran las pruebas neurológicas, se describió por primera vez en 1952 y tres años después se le bautizó con su nombre literario.

 

 

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