¿Por qué nuestros políticos no llegan a un acuerdo?

¿Por qué nuestros políticos no llegan a un acuerdo?

Publicado por el jul 31, 2016

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Demasiada testosterona, quizás. Eso es lo que sugiere un estudio de la Universidad de Boston, que asegura que los grupos compuestos sólo por hombre tienen muchas dificultades para llegar a un acuerdo. Por el contrario, se llega más fácilmente a un pacto viable cuando está involucrada al menos una mujer.

Según el estudio, publicado en la revista Journal of Consumer Research, “cuando los hombres están en presencia de otros hombres, sienten la necesidad de demostrar su masculinidad. Y tienden a rechazar cualquier compromiso, porque para ellos adoptar una opción intermedia es algo más compatible con las normas femeninas. Por el contrario, el extremismo es un rasgo más masculino y por eso los grupos de hombres tienden a preferir una opción extrema cuando toman decisiones en conjunto”, aclara Hristina Nikolova, de la Universidad de Boston.

Lo que significa que las decisiones que tomamos pueden variar de forma notable dependiendo de con quién tengamos que negociar. Al parecer, el compromiso clásico, en el que se adopta un acuerdo intermedio (ni mucho ni poco, ni para ti ni para mí), denominado “efecto compromiso”, o efecto “Ricitos de oro”, no surge fácilmente en todos los casos, sino que dependen de la composición de la mesa de negociación.

“En contraste con los hombres, las mujeres actúan de la misma forma cuando están en grupo que solas, ya que no tienen que demostrar nada delante de otras mujeres. La femineidad no es precaria y no necesita el mismo nivel de defensa pública que la virilidad. Es por eso que se pueden alcanzar acuerdos cuando la negociación tiene lugar entre dos mujeres “, resalta Nikolova.

Según esta investigación, llevada a cabo con casi 2.000 peronas, al tomar decisiones juntos, los hombres eligen opciones que se apartan totalmente de las normas femeninas, que tienden a apostar más por la moderación. Por el contrario, ellos prefieren dar prioridad a las decisiones extremas. Sin embargo, la presencia femenina refuerza la masculinidad de los hombres, que ya no tienen que demostrar nada ante otros hombres, lo que hace que su comportamiento sea más coherente con la necesidad de llegar a un compromiso. De hecho, los acuerdos suelen ser más criticados por los hombres, mientras que son alabados por las mujeres.

Moraleja, dice Nikolova, cuando se quieran llegar a acuerdos en los que todos tengan que ceder, es fundamental incluir al menos una mujer en el grupo de toma de decisiones. Y explica los motivos: “Los hombres juzgan a otros hombres con gran dureza cuando sugieren una solución intermedia para llegar a un acuerdo. Esto no sucede cuando un hombre sugiere la misma opción a una mujer o cuando son las mujeres las sugieren una solución intermedia para alcanzar un acuerdo.”

Tal vez si nuestros políticos delegaran en las mujeres de sus respectivos partidos la responsabilidad de llegar a un acuerdo, nos ahorraríamos unas terceras elecciones. Algo que parece que se ve favorecido por un exceso de testosterona sobre la mesa de negociación. O mejor aún, favorecer que las mujeres ocuparan los primeros puestos de las listas. En las actuales, en algunos partidos, hay que llegar muy abajo en la candidatura para encontrar una mujer… Una razón más para buscar la paridad en las listas electorales.

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