Crecer en espacios verdes fortalece el cerebro

Crecer en espacios verdes fortalece el cerebro

Publicado por el Feb 24, 2018

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Crecer en un barrio con zonas verdes se asocia a un mayor volumen de materia blanca y gris en algunas partes del cerebro. Estos volúmenes máximos de materia blanca y gris en las regiones del cerebro asociadas con la exposición a los espacios verdes predijeron una mejor memoria de trabajo y una menor falta de atención, dos de las funciones cognitivas más importantes.

Además, las áreas verdes a menudo presentan niveles más bajos de contaminación del aire y de ruido y pueden enriquecer los aportes microbianos del medio ambiente, todo lo cual podría traducirse en beneficios indirectos para el desarrollo del cerebro.

Estas son las conclusiones de un estudio de un estudio publicado en Environmental Health Perspectives liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación “La Caixa,” en colaboración con el Hospital del Mar y la UCLA Fielding School de Salud Pública (UCLA FSPH).

Estructura del cerebro

Este es el primer estudio que evalúa la asociación entre la exposición a largo plazo a los espacios verdes y la estructura del cerebro, indican los investigadores, aunque en realidad se suma al creciente número de trabajos que relacionan los espacios verdes con un mejor rendimiento cognitivo, como reconoce uno de los autores del trabajo.

Este estudio se añade a la evidencia creciente que sugiere que las exposiciones tempranas a los espacios verdes y otros factores medioambientales pueden ejercer efectos medibles y duraderos en nuestra salud a lo largo de la vida,” puntualiza Michael Jerrett, coautor y profesor de ciencias de la salud ambiental en la UCLA Fielding School de salud pública.

“Nuestros hallazgos sugieren que la exposición espacios verdes de manera temprana en la vida podría resultar en cambios estructurales beneficiosos en el cerebro,” especifica Payam Dadvand, investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona y autor principal del estudio.

La bióloga Katia Hueso, autora del libro “Somos Naturaleza, un viaje a nuestra esencia“, que ha estudiado también este tema en profundidad, basándose en varios estudios sostiene que la naturaleza aumenta la creatividad y autoestima de los niños y reduce la hiperactividad. Por eso dirige el centro de educación infantil “Saltamontes” en la sierra madrileña, en el que los niños desarrollan actividades fuera de las aulas, en contacto con la naturaleza.

Efecto de la contaminación

Se considera que el contacto con la naturaleza es esencial para el desarrollo del cerebro en los niños. Un estudio previo del proyecto BREATHE con 2.593 escolares de entre 7 y 10 años mostró que a lo largo de los 12 meses de duración del estudio los escolares de centros con mayor espacio verde al aire libre tuvieron mayor incremento en la memoria de trabajo y mayor reducción en la falta de atención que aquellos que asistían a colegios con menos zonas verdes alrededor.

El estudio se realizó en una subcohorte de 253 escolares del proyecto BREATHE en Barcelona. La exposición a lo largo de la vida a espacios verdes en la zona residencial se estimó utilizando imágenes vía satélite de todas las direcciones de los participantes desde su nacimiento hasta el momento del estudio. La anatomía del cerebro se examinó por medio de imágenes por resonancia magnética tridimensional (IRM) de alta resolución. La memoria de trabajo y la falta de atención se evaluaron con tests por ordenador.

BREATHE es un proyecto que estudia el impacto de la contaminación ambiental en las ciudades sobre el desarrollo cognitivo de los niños. Se inició en el año 2011 y durante el 2012 se realizaron medidas de la calidad del aire en las escuelas y tests neuropsicológicos a los niños participantes. También se recogieron muestras de saliva para realizar un estudio genético y se hicieron resonancias magnéticas para evaluar posibles daños en la estructura del cerebro.

Contacto con la naturaleza

La hipótesis de la biofilia sugiere que existe un vínculo evolutivo de los humanos con la naturaleza. La biofilia es el sentido de conexión con la naturaleza debido al largo periodo de tiempo que en nuestra evolución hemos pasado al medio natural. En consecuencia con ella, se argumenta que los espacios verdes proporcionan a los niños oportunidades de restauración psicológica y estimulan ejercicios importantes como el descubrimiento, la creatividad y la asunción de riesgos, lo que a su vez se cree que influye positivamente en diferentes aspectos del desarrollo del cerebro.

El primero en utilizar el término biofilia fue el filósofo y psicólogo social Erich Fromm. Posteriormente esta idea fue desarrollada por Edward Osborne Wilson, biólogo de la Universidad de Harvard, también coautor del concepto de biodiversidad. Wilson la plasmó en su libro del mismo nombre, “Biofilia”, escrito en el año 1984, que obtuvo dos Premios Pulitzer.

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