Paso a paso sin harina

Publicado por el Jan 26, 2012

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Ya que estamos metidos en harina, podemos seguir hablando del “cartucho ecológico”. Digo lo de harina porque mi buen amigo Cholo, en su afán por cazar las perdices sin matarlas, una noche de ese invierno leonés que incita al fuego de chimenea y te deja tiempo para recrear la mente en asuntos elevados (a veces te ronda Dios y otras el diablo), una de esas noches le dio por pensar cómo podía hacer un cartucho que disparado a una perdiz, la dejara marcada para saber que le había dado y no le produjera daño alguno y decidió sustituir los perdigones por harina. Con tales argumentos se fue de caza y la primera perdiz que salió se llevó dos cagalistrosos tiros que apenas sacaron la harina del cañón de la escopeta, que para más escarnio el viento se llevó a los ojos de Cholo.

Recuerda Cholo de esta historia ocurrida hace años, que lo peor de todo no fue el fracaso del plan, ni siquiera que el viento le llenara los ojos de harina. Lo peor fue limpiar los cañones de la escopeta, pavonados de la harina quemada por la pólvora del cartucho. Aún hace con la boca el chirriante gemido de la grata de metal al pasar por el interior del cañón, intentando despegar el gratinado que se había formado.

Sin tanto ingenio y de forma más prosaica, se van dando pasos para ir sustituyendo el cartucho tradicional por otro más “ecológico” desde dos frentes, de momento.

El primero ya sabido, comentado y con polémica: el asunto del perdigón ecológico que investiga la RFEC.

El segundo con la creación de tacos biodegradables:

“Según el Ministerio Español de Medioambiente y el informe de Maxam Outdoors (uno de los fabricantes más importantes de cartuchos de caza), se utilizan en el mundo entero unos 3.000 millones de cartuchos de caza cada año (1.000 millones en sitios controlados y 2.000 millones en espacios abiertos, con mayor relevancia en los humedales). Estos tacos suelen pesar entre 2.5 y 4 gramos, lo cual constituye unas 6.000 toneladas anuales de materiales no biodegradables en espacios abiertos, con el consecuente riesgo para la salud humana y de nuestro planeta. Con la implementación en el mercado de este proyecto, se espera reducir 800 toneladas de estos residuos en el ámbito global, 200 de las cuales corresponden al entorno europeo.

Por ello, se desarrolla un proyecto de innovación financiado por la Comisión Europea dentro del Programa CIP Eco-Innovation denominado “Biodegradable and environmental friendly component (wad) based on PVA for a cartridge” e iniciado en agosto de 2011. El objetivo principal de este proyecto es el diseño, fabricación y lanzamiento al mercado de un cartucho de escopeta innovador y ecológico con componentes hidrosolubles y biodegradables. Este taco, fabricado en formulación Green cycles, es soluble en agua, biodegradable y eco-compatible, lo cual minimizará el impacto medioambiental de las actividades de caza o prácticas de tiro. AIJU trabajará durante dos años en este proyecto, liderado por la empresa valenciana Plásticos Hidrosolubles, ayudando a la mejora de la formulación del material.

 

Llegados a este punto  ¿Por qué no rematamos la faena y hacemos un cartucho ecológico integral, en el que todos sus componentes sean biodegradables? O ya que no se dejan las vainas tiradas en el campo ¿por qué no hacerlos con materiales cien por cien reciclables y depositarlos en puntos de recogida? Así lo que el disparo expulsa, si todo esto se lleva a cabo, será no lesivo para el medio ambiente y el resto se aprovecha para otros fines. No debe ser tan difícil, supongo.

No probéis con harina, no funciona.

 

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