Marga, Laura, Sonia, Elena, Sonia…

Marga, Laura, Sonia, Elena, Sonia…

Publicado por el may 4, 2015

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Marga, Mónica, Laura, Regina, Sonia, Mayte, Elena… A veces hay historias que no me gustaría escribir.

Suelen ser informaciones como esta, de niños enfermos con nombres y apellidos propios. Afortunadamente, todos se encuentran en remisión gracias al buen hacer de sus respectivos médicos y a investigación de Fundaciones como Cris contra el Cáncer, lo que no quita para que yo me emocione cuando hablo con sus madres y me cuentan que significa todo lo que están viviendo para ellas.

Solo puedo decir… ¡Bravo por estas siete y por las muchas que se encuentran en una situación parecida!

 

«Soy afortunada, ni te imaginas lo bien que se porta la gente».

Elena Rivero González-Hontoria, madre de Mateo, 23 meses

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Mateo con sus padres

La foto que ilustra estas líneas habla por sí sola. Pero el año pasado por estas mismas fechas Elena vivía el transplante de médula de su pequeño Mateo, entonces diagnosticado con Leucemia Mielomonocitica Juvenil-LMMJ. Hoy, el niño tiene ya 23 meses y, según explica su madre, Elena, «es todo vitalidad y sonrisas». «Él es quien me da fuerza a mi, y no al revés». Ella no tiene dudas. Esta enfermedad le ha enseñado que «todos los días son el Día de la Madre». «Tengo que vivir el momento, esa mañana de juegos, esa tarde de risas… El poder compartir con Mateo todos esos ratos me ha enseñado a celebrar esa fecha cada día. Sencillamente, poder estar juntos es el mejor regalo». «A veces, cuando digo que tengo mucha suerte, la gente me interpela: ¿cómo puedes decir eso?. Pues lo digo, me siento afortunada, porque ni te imaginas la de personas que me han demostrado un cariño inmenso», relata Elena.

 

«El Día de la Madre para mí es todos los días, cuando por las mañanas la veo dormidita en su cama».

Sonia Núñez Cortés, madre de Isabella, de 4 años

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Isabella con sus padres

En su corta vida la pequeña Isabella ha pasado ya por tres transplantes. «No sabemos cómo pero Isabella aguanta todo», cuenta su madre, Sonia. Con solo dos años y medio le diagnosticaron de Leucemia mieloide aguda. Sus padres en aquel momento se encontraban trabajando en Dublin. Ambos lo han dejado todo por venir a España, donde consideran que su hija está recibiendo el mejor tratamiento posible. De hecho, cuenta esta mujer, «Isabella ha entrado en un ensayo clínico absolutamente pionero y se ha convertido en la primera paciente de este tipo de operación de Europa. Y después de unos años tan malos, a finales del año pasado entró en remisión completa», cuenta. «Ahora, nuestra vida es nuestra hija. ¡Incluso hemos llegado a hacer 3.000 kilómetros en coche para que viera a las princesas de EuroDisney!». «¿El Día de la Madre? Vivimos el día a día. Pero si puedo decir una cosa: Yo creo en ella, pero es Isabella la que todas las mañanas me da fuerza a mi. Para mí este día es todos los días, cuando al amanecer la veo dormidita y tranquila en su cama, en casa. No quiero más regalo que ese». «Pero si quiero resaltar la importancia que la investigación científica tiene para poder progresar en la lucha contra el cáncer. Es por esta razón por la que me siento involucrada con la Fundación CRIS porque la realidad es que, sin su ayuda, a día de hoy Isabella no estaría aquí con nosotros y este Día de la Madre no sería para mí una maravillosa realidad».

 

 

«La felicidad es voluntaria. Con salud se puede ser feliz al 100%».

Laura Feijó Hidalgo, mamá de Isabel (21 meses)

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Isabel con sus padres

Han pasado siete meses desde que diagnosticaron a la pequeña Isabel de Leucemia Mieloblástica Aguda. Ahora, a dos meses para cumplir el año de transplante, se encuentra en remisión completa, en proceso de vacunación, y con revisiones mensuales. «El primer año es un hito, es el periodo de tiempo más delicado para todos. Aunque la angustia nunca desaparece, y se vive con miedo, a partir de ahí podemos empezar a estar un poco más tranquilos», reconoce Laura, su madre. Este domingo lo celebrarán, pero esta enfermedad les ha cambiado la vida por completo: «El haber llegado a mi segundo Día de la Madre es mi mejor regalo». «Isabel me ha enseñado a disfrutar de lo cotidiano, del día a día, de tener saludo, es algo que no se valora. Suena muy tópico, y en el día a día la gente piensa más en qué modelo de coche me voy a comprar… pero para mi mientras haya salud se puede disfrutar de la vida y ser feliz al 100%». «La felicidad —concluye—, es voluntaria». Mientras tanto, para recaudar fondos contra el cáncer Isabel y su padre corren maratones. Daniel reconoce que en realidad a él no le gusta correr pero que lo hace por sacar adelante un proyecto así. «El cáncer infantil solo es un 3% del total y se investiga poco».

 

«No hay entrenamiento. Solo te queda ser muy duro, aguantar, y ganar».

Mónica P. Martín Díaz, madre de Marcos, de 6 años

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Mónica, madre de Marcos

En enero de 2014 Marcos fue diagnosticado con Sarcoma de Ewing. A día de hoy, y tras ser el quinto niño en Europa que se somete a este tipo de operación, el pequeño se encuentra en remisión, contento, y acudiendo al «cole». Su madre es todo un ejemplo de superación que reconoce que «aunque la frase sea común, nadie sabe lo duro que es esto hasta que te pasa». «Es un carrusel emocional, y exige mucho de todas las personas que rodean al niño. No hay entrenamiento, solo te queda ser muy duro, aguantar, y ganar», cuenta Mónica. «Si él no se queja, no lo voy a hacer yo». «¿Mi mayor regalo hoy? Marcos, por supuesto, y Jorge».

 

«No hay que perder el tiempo en banalidades».

Regina Tardós Jorba, mamá de Víctor, de 7 años

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Regina, madre de Víctor

El pequeño Víctor (7 años) fue diagnosticado con Leucemia Linfoblástica Aguda en enero de 2007. Hoy podemos decir que se encuentran bien, en mantenimiento. Durante el año que duró el tratamiento su madre Regina destaca que, una de las cosas que más le preocupaba era desatender a las otras dos hermanas. «Es que sientes como que pasan a un segundo plano, tu alma y tu tiempo están con tu hijo, pero las otras dos también te necesitan», cuenta. «Mas que aprender de esta enfermedad —comenta esta mujer—, diría que sobrevives, mirando poco al futuro. Aprendes a vivir el día a día. Hay saber sacarle a la vida lo que realmente es y no perder el tiempo en banalidades»..

 

 

«De esta enfermedad solo puedo decir sosas buenas: solo veo lo positivo».

Marga de Luna López, mamá de Mario, de 5 años.

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Marga, madre de Mario

Cuando Mario tenía tres añitos le diagnosticaron Leucemia Linfoblástica tipo B. Hoy, lo más duro para él y los que están a su alrededor ha pasado. Tiene 5, y se encuentra en mantenimiento. «Han sido dos años muy duros, pero gracias a su carácter, a su forma de ser y a sus inmensas ganas de vivir, ha sido muy llevadero», asegura su madre, Marga. «De esta enfermedad solo puedo decir cosas buenas: Solo veo lo positivo, la humanidad que tiene la gente, el equipo maravilloso que le cuida en La Paz, y que se encarga de crear un mundo especial alrededor de estos niños, el buen hacer de la gente… Todo el mundo está volcado con el niño aunque no nos conozcan. No solo en el plano material, si no desde el punto de vista del cariño. Cuando te dan un abrazo, sientes que es de corazón. Además con la Fundación Cris estamos logrando cosas que hace dos años yo no me podía ni imaginar que se conseguirían». El Día de la Madre para Marga «es un día muy bonito, pero yo lo celebro a diario. Mario me ha hecho sentir que soy una madre muy especial, y que me necesita para llegar a la meta que hay que alcanzar que es estar curados. Lo único que queremos de regalo es que los médicos nos regalen esas palabras, que tienen un precio muy caro». «Para mí es un placer colaborar con este tipo de campañas y que todo el mundo se entere de la existencia de estas enfermedades tan graves y colabore así con la Fundación CRIS. La investigación es el futuro de estos niños».

 

«Agradecemos cada día que les vemos sonreír».

Mayte Feliú, madre de Lucía, una niña de 6 años

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En este momento Lucía, de (6 años), se encuentra francamente bien y se vuelve a subir a los escenarios, donde baila flamenco, hace ballet… Pero Mayte, su madre, tiene un miedo terrible a la recaída, a que vuelva a aparecer la Leucemia Linfoblástica aguda tipo B que le diagnosticaron en diciembre de 2013. «Entre nosotras lo llamamos el monstruo que convive con nosotras. Dependiendo del día unas veces nos afecta más que otras. Agradecemos cada día que les vemos sonreír», explica. Mayte quiere hacer hincapié en una cosa: lo bien que se portaron con ella en Los Peñotes, la empresa de jardinería en la que ella trabaja. «Todos, desde la dirección, hasta los de Recursos Humanos, los compañeros… Se lo agradezco en el alma. Se portaron extraordinariamente. Me dijeron: “no te preocupes por nada”. Y eso creo que no te lo dice cualquiera. Han sido y son un gran apoyo para mí». «Porque nadie se puede imaginar pero te puede tocar —prosigue—. Estás tranquilamente instalado en tu vida y de pronto te meten en una película que no quieres que vaya contigo. Pienso a menudo en esas madres que están en su rutina a diaria y que de pronto las meten en una habitación para decirles que su hijo tiene tal o cual diagnóstico», relata. «Quiero destacar que Los Peñotes ha instalado durante todo el fin de semana y de cara a la celebración del Día de la Madre carteles de apoyo a la Fundación Cris y a su maravilloso proyecto en todos sus centros. Personas como las que dirigen esta compañía, voluntarios, donantes, etcétera, son las que van a conseguir que esta enfermedad un día sea como un dolor de cabeza para el que solo haga falta Paracetamol».

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Carlota Fominaya

Mamá de dos bebés, Catalota daría su reino (y un poco más si se lo piden) por dormir una noche entera. Menos mal que para este blog tiene la inspiración en casa. ¡Bienvenidos a este blog de Familia!
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