El Día del Trabajo… para una madre en Dinamarca

El Día del Trabajo… para una madre en Dinamarca

Publicado por el may 1, 2015

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La historia de Cecilia inaugura la serie de MADRES ESPAÑOLAS POR EL MUNDO de ABC Familia. Casualmente su testimonio sobre la maternidad en Dinamarca cobra hoy, Día del Trabajo, doble interés:  Por su vivencia como madre en el extranjero y por lo que cuenta sobre la conciliación laboral en este país.

Su matrimonio con un danés y las generosas políticas sociales de este país escandinavo fueron motivos más que suficientes para animarse a emigrar. «La verdad es que intentamos criar a los pequeños en Madrid, pero después de que Martin mi marido sufriera varios recortes salariales en el centro de investigación oncológica donde trabajaba, y viendo que la situación laboral en Madrid no era tan flexible como en su país, decidimos cambiar y establecernos en Aarhus con Frida (5 años), y Tomás (2)», explica Cecilia (38 años). No se arrepiente, y resume con esta frase las bondades de este Estado: «la maternidad en Dinamarca es casi un paseo por las nubes».

Conciliación laboral

Acostumbrado a los horarios laborales daneses, explica Cecilia, cuando trabajaba en España Martin «no concebía salir del laboratorio más tarde de las 18:00 horas de la tarde. Le parecía tardísimo. En cambio aquí, su jornada de trabajo como científico en la Universidad de Aarhus normalmente termina a las 16:00 en punto, y eso le permite ver y disfrutar toda la tarde de los niños».

 

La familia Thomsen al completo, en la playa de Aarhus

 

Los contratos laborales, prosigue esta madre, «aquí se entienden como a tiempo completo o por horas. El primero supone de 32 a 37 horas semanales y el otro de unas 25. Todo esto depende un poco del campo en el que se trabaje pero, en general los horarios son así». Quizá las multinacionales —prosigue— exijan más horas de trabajo pero tienen en cuenta que los centros infantiles cierran a las 17:00 de la tarde como muchísimo». «Yo fui a una entrevista de trabajo para la guardería en la que trabajo ahora y, habiéndome dado ya el puesto —remarca— la primera pregunta fue: ”¿Qué horario quieres? Porque querrás pasar tiempo con los niños, ¿verdad?”». «Increíble pero cierto», añade.

Ayudas hasta los 18 años

A su juicio, tienen tan arraigado el equilibrio familia-trabajo, que no hace falta fomentar la natalidad. «Creo que para ellos es tan importante que aquí nadie habla de conciliación, de ayudas, ni de estas cosas que nos llaman tanto la atención a las madres españolas». En cualquier caso, Dinamarca concede de entrada una baja por maternidad en total de aproximadamente 52 semanas a las madres y 14 semanas los papás. Normalmente la madre disfruta de dos meses antes de dar a luz y el resto se intercambian entre la madre y el padre después del nacimiento. Así, explica esta mujer, «la media es de tres hijos por familia y, además, tienen una ayuda de 142 euros al mes por niño hasta que estos cumplen 18 años. Si hacemos la cuenta en forma de pago único sale a más de 30.000 euros», resume. La ayuda monetaria para la guardería es poca, «pero teniendo en cuenta los salarios tan altos que se reciben, tampoco hace falta más… Dinamarca apuesta fuerte por la maternidad», concluye.

 

Cecilia cuenta que hay un dicho que dice: «no hay tiempo malo sino ropa mala»

 

Por lo general, relata esta mujer, a los daneses les gusta hacérselo todo ellos. «Cocinan su pan, las tartas, se arreglan las bicis, de verano a invierno se cambian los neumáticos, se tejen y se arreglan la ropa… se contentan mucho con las pequeñas cosas de la vida y suelen ser ahorradores. Si se gastan dinero es en algo bueno que les va a durar tiempo. Y desde muy pequeños les enseñan a ser tan independientes que cuando se caen apenas los ayudan a levantarse del suelo. ¡Es una educación tan diferente!».

 

Tomás, tras echar una «siesta nórdica» en su guardería

La siesta nórdica

La «siesta nórdica» es, para Cecilia, la costumbre más llamativa de los daneses: Consiste en dejar los carritos de los bebés de pocos meses al aire libre para que duerman siestas de hasta dos horas, haga el frío que haga, incluso por debajo de los cero grados. «Hay un dicho que dice que no hay tiempo malo, sino ropa mala. Es una especie de siesta nórdica. Para las mamás aquí es parte de su rutina. Sus madres ya lo hacían con ellas, y dicen que es sanísimo», cuenta.
PD.:  Si alguna madre en el extranjero quiere contarnos su historia como MADRE ESPAÑOLA POR EL MUNDO, puede contactar conmigo a través de Twitter @carlotafominaya

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Carlota Fominaya

Mamá de dos bebés, Catalota daría su reino (y un poco más si se lo piden) por dormir una noche entera. Menos mal que para este blog tiene la inspiración en casa. ¡Bienvenidos a este blog de Familia!
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