Hacerse el sueco

Hacerse el sueco

Publicado por el nov 12, 2014

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Cuando escribo historias como esta me entra una envida… (pero de la mala, mala). Os cuento. Jan Badosa es un catalán que acaba de tener un hijo con su compañera sueca, y se encuentra en pleno disfrute de los 480 días de baja maternal y paternal que les corresponden como familia en este país. Es decir, de 18 meses uno detrás de otro para cuidar a su bebé. Seguro que más de una se suma a mis lloros…

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Los niños en Suecia no suponen un problema de dinero. Según Jan, «allí el planteamiento no es lo que les va a costar tener un bebé, como pueda ser en España, sino el egoísmo, y la pregunta que se hacen es ¿quiero o no quiero tener descendencia?». Así lo ve él, un mes después de haber sido padre de Leo junto a Anna. Con ella -y gracias a su amor y a las ayudas de a la natalidad del país escandinavo-, piensa tener «al menos tres vikingos más».

 

 

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«Nosotros no tenemos gastos fijos asociados al niño, mientras que en Barcelona no paro de oir “yo tendría más pero realmente con el sueldo que tengo no me llega”. Te podría decir que la diferencia es tanta que con el estilo de vida sueco incluso estoy ahorrando. Aquí el formato es más de reuniones tranquilas que de callejeo», ríe Badosa, que ha empezado a contar su experiencia a través del Blog «No te hagas el sueco».

Permiso maternal y paternal

Pero quizás lo más llamativo de Suecia a la hora de tener un hijo sea la duración del permiso maternal y paternal, de 480 días (18 meses). Hay cuatro meses que se reparten obligatoriamente a partes iguales entre la madre y el padre. Con los 14 meses restantes pueden hacer lo que quieran, pero lo normal, explica Badosa, «es que en total se repartan en 9 o 12 meses para la mujer y que el hombre se quede con el resto».

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«Nunca —remarca— llevan al niño a la guardería antes del año». Para este flamante padre, esto tiene muchas más ventajas de las aparentemente visibles. «Empezando por la lactancia. Sin ponerte radical, esto permite a la madre dar el pecho con tranquilidad durante al menos los seis primeros meses, que es lo que recomiendan los pediatras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y también los médicos de aquí».

Otro aspecto que señala Badosa es que una baja tan larga «mejora mucho la relación entre el niño y el padre». «Resulta muy curioso ver a hombres perfectamente arreglados empujando el carrito y pasando el rato junto a otros padres en su misma situación», comenta Badosa. Este tiempo compartido con la prole, prosigue, «ayuda mucho a los varones a tener una mejor conexión con sus hijos pequeños, hasta llegar al punto de que aquí —al contrario de lo que detecto en España—, veo más “papitis” que “mamitis”».

 

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Una relación menos machista

En lo laboral también tiene sus consecuencias. En su opinión, el que las empresas sepan que la baja por nacimiento se la van a repartir entre el padre y la madre «hace que no haya discriminación y al contratar a una persona no se cuestionen elegir entre la mujer y el hombre por cuestiones de hijos porque les va a dar igual. Esto cambia mucho las cosas». Ya lo creo, pienso. A lo mejor no habríamos oído a la presidenta del Círculo de Empresarios y madre de seis hijos, Mónica Oriol, diciendo lo que dijo, por ejemplo.

«Si bien es verdad que esto también ha evolucionado mucho de quince años a esta parte», reconoce Badosa, «la sociedad sueca acepta y premia que los hombres hagan este tipo de cosas. Son muy conscientes de que la carrera profesional tiene que estar alineada con la personal». «Estoy convencido de que el mero hecho de que obliguen al hombre a cogerse este tiempo de baja hace que estos se impliquen más en la casa y en el cuidado de los niños y la relación sea más igualitaria y menos machista que en España, donde generación a generación se repiten los patrones en los que la mujer acaba ejerciendo el papel de madre trabajadora dentro y fuera del hogar. En Suecia este hecho por si solo ya genera paridad», asegura.

 

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Si a todo esto le sumamos que los horarios laborales suecos permiten una mayor conciliación, tenemos unas circunstancias en general mucho mejores que en España para tener hijos. Así me lo contaba Jan: «Entran de 8:00 a 9:00 de la mañana, comen a las 12:00, y salen entre las cuatro y las cinco de la tarde como máximo todo el mundo fuera. En total, 35 o 40 horas semanales. Cenan hacia las 7:00 y el “prime time” es las 8:00 de la tarde. Y sí te digo que no trabajan más que nosotros en España. Lo hacen a distintas horas», aseguraba. «La verdad es que empezar antes  facilita mucho la vida. En general hay mucho respeto por la hora de salida del trabajo, lo que permite a las familias estar con sus hijos jugando un rato. Pero si tu llegas a casa justo cuando el niño se va a dormir, como ocurre en España, lo normal es que lo quieras ver un rato, y lo mantengas despierto más allá de lo conveniente. La verdad, es una cosa un poco de locos».

 

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Y hasta aquí la experiencia y el punto de vista de un padre.  A lo mejor alguien en España podía tomar nota…

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Carlota Fominaya

Mamá de dos bebés, Catalota daría su reino (y un poco más si se lo piden) por dormir una noche entera. Menos mal que para este blog tiene la inspiración en casa. ¡Bienvenidos a este blog de Familia!
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