El péndulo de la CIA: de espiar a matar, y vuelta

Publicado por el may 24, 2013

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theWayoftheKnifeNo es una cuestión de quién esté en la Casa Blanca, sino que es cuestión de ciclos. Como la acción militar de EEUU se expande o contrae, según Washington se sienta crecido en su autoconfianza (como tras la guerra del Golfo) o culpable en su exceso (como tras Vietnam e Irak-Afganistán), también la CIA está sujeta a los bandazos del péndulo. Estos se describen en ‘The Way of the Knife’, libro de Mark Mazzetti que tiene por subtítulo “La CIA, un ejército secreto y una guerra hasta los confines de la Tierra”. Mazzetti es especialista del ‘New York Times’ sobre la inteligencia estadounidense y sus operaciones encubiertas.

MATA/NO MATA. Durante la Segunda Guerra Mundial, Franklin Roosevelt creó la Oficina de Servicios Estratégicos, el precedente de la CIA; esa OSS se dedicó al sabotaje tras las líneas enemigas y planeó el asesinato de jerarcas nazis. Harry Truman erigió la Agencia Central de Inteligencia en 1947 para el espionaje, sin ánimo de que se convirtiera en el arma secreta de EEUU. En los 60 y 70, la CIA se implicó en golpes de estado e intentos de asesinato. La controversia por esas acciones, desveladas en la comisión Church, obligó al presidente Gerald Ford en 1976 a prohibir expresamente los asesinatos políticos. Tras el 11-S de 2001, la agencia volvió al uso del gatillo, con su programa de drones, puesto en marcha por George Bush y ampliamente desarrollado por Barack Obama. Las crecientes quejas de grupos de derechos civiles contra esas operaciones llevará probablemente de nuevo a la CIA a la posición de partida.

LETRA PEQUEÑA. La CIA fue establecida con una simple misión: recoger y analizar inteligencia para que los presidentes estadounidenses estuvieron informados continuamente sobre los riesgos que atravesaba EEUU. Pero una vaga cláusula en la ley de creación dejó la puerta abierta a otras actividades, al autorizar “llevar a cabo otras funciones y deberes relacionados con la inteligencia que afecten a la seguridad nacional”. Si la orden ejecutiva de Ford cerró opciones, las urgencias del 11-S las volvieron a abrir. “Así como los abogados del presidente Bush redefinieron la tortura para permitir interrogatorios extremos de la CIA y los militares, así los abogados del presidente Obama dieron a las agencias secretas latitud para llevar a cabo extensas operaciones para matar”, dice Mazzetti.

CULTURA INTERNA. Tras la orden de Ford, la CIA se fue nutriendo de nuevos agentes a los que las prácticas anteriores les acabarían pareciendo rechazables; ahora “una nueva generación de oficiales ha socializado en la guerra”, cuenta Mazzetti. “Muchos oficiales de la CIA que entraron en la agencia desde el 11 de septiembre de 2001 solo han experimentado cazar y matar hombres. Esta nueva generación ha sentido el torrente de adrenalina de estar en las líneas del frente que el paciente y ‘suave’ trabajo de reunir inteligencia y de espionaje”.

[‘The Way of The Knife. The CIA, a Secret Army, and a War at the Ends of the Earth’. Mark Mazzetti, The Penguin Press, New York, 2013. 381 págs.]

 

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