El problema en Irak no fue la ausencia de ADM

Publicado por el Mar 20, 2013

Compartir

Eran las 10:16 de la noche en Washington, ya 20 de marzo en Irak, hace justo diez años. “Conciudadanos míos, a esta hora tropas americanas y de la coalición están en los tempranos estadios de operaciones militares para desarmar Irak, para liberar su gente y para defender al mundo de un grave peligro”, dijo George Bush en su mensaje televisado desde la Casa Blanca.

Ni la supuesta presencia de armas de destrucción masiva (ADM) fue la razón cierta de la invasión de Irak, ni su ausencia prueba su error. Lo que prueba el paso en falso dado en 2003 por Estados Unidos es la fuerza que con el tiempo ha tomado Irán. Sin el contrapeso vecinal que significaba el régimen de Sadam Husein, Teherán ha tenido espacio para correr por la banda, con aspiración a convertirse en la potencia regional.

File photo of U.S. Marine Corp Assaultman Kirk Dalrymple watching as a statue of Iraq's President Saddam Hussein falls in central BaghdadNi la alegada amenaza directa de Sadam o la indirecta de Al Qaida, en realidad sin base en Irak, ni tampoco el pretendido deseo de EEUU de hacerse con el petróleo de ese país –muchos lo denunciaron como la razón oculta de la invasión–, explican la decisión de Bush. Como destacó George Friedman en ‘The Next Decade‘, la acción militar estadounidense buscó dominar la pieza que entonces era más estratégica en toda la zona, en el marco de la demasiado genérica ‘guerra contra el terrorismo‘. EEUU daba una lección a Arabia Saudí y Pakistán sobre la necesidad de colaborar en la batalla contra el extremismo islamista, creaba un Gobierno-socio junto a las fronteras de Irán e instalaba una democracia que debía tener un efecto dominó en la zona.

Si la Administración Bush hubiera logrado plenamente sus objetivos, la guerra habría sido un éxito estratégico para EEUU y nadie, al menos en este país, seguiría repitiendo lo de la ausencia de ADM. Pero la guerra en sí misma fue mal, por falta de preparación y de conocimiento de la complejidad interna iraquí. “Al decidir invadir Irak en 2003, George W. Bush puso su obsesión moral por encima del principio fundamental de la estrategia americana: mantener un equilibrio en cada región sin comprometer un sustancial número de tropas”, valora Friedman. Sadam era el perfecto contrapeso de los ayatolas iraníes, como demostró la guerra de desgaste de los 80 entre ambos países. De hecho, todo indica que su insistencia en simular la posesión de ADM, a pesar de arriesgar una invasión de EEUU, tenía como propósito no parecer débil ante sus vecinos iraníes.

(Fotografía: Reuters/Doran Tomasevic)

Compartir

ABC.es

Capital América © DIARIO ABC, S.L. 2013

Blog de Geopolítica, hecho desde Estados Unidos, con atención también a otros aspectos de Política Internacional, Seguridad, Defensa y Geoestrategia. Especial foco, aunque no exclusivo, en la actuación de la Casa Blanca... Más sobre «Capital América»

Twitter
Calendario
marzo 2013
M T W T F S S
« Feb   Apr »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031