Obama persiste en el ‘secretismo drónico‘

Publicado por el Feb 11, 2013

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Se esperaba que en su segundo mandato Obama modificara en algo su estrategia de ataques con drones. Básicamente, que esas operaciones con aviones no tripulados fueran pasando progresivamente a ser comandadas por el Pentágono y no por la CIA, lo que permitiría el debido control del Congreso, dentro de la convenientes reservas. Igualmente se esperaba un cierto reconocimiento público de la existencia de ese programa de ataques (con suerte, también su número, unos 400, y sus muertos, más de 3.000). De momento, sin embargo, no hay nada de eso.

BRENNAN SE CIERRA. Lo llamativo de la comparecencia ante el Senado la semana pasada del candidato a dirigir la CIA, John Brennan, fue precisamente su cerrada defensa de la política de uso de drones en todos sus extremos. Cierto que Brennan es quien ha desarrollado los detalles de la estrategia y su despliegue, desde su puesto en la Casa Blanca como jefe antiterrorista, pero el creciente debate social que cuestiona seriamente algunos de sus aspectos parecía aconsejar a Obama algunos retoques. Brennan consideró justificadas las acciones, con sus listas de objetivos a matar y sus víctimas civiles colaterales; defendió la legalidad de esas ‘operaciones encubiertas‘ (no pronunció en ningún momento la palabra ‘drone‘), y avaló el notable carácter paramilitar que ha adquirido la CIA.

PERO HABRA QUE ABRIR. Y sin embargo, quiera o no Obama, algunos cambios va a tener que introducir en su principal estrategia de política exterior y seguridad. La presión liberal está siendo fuerte. Varios recientes editoriales del ‘New York Times‘ han sido contundentes; ayer este diario le calificaba de “el Bush de nuestros días”. La presidenta de la Comisión de Inteligencia del Senado, la demócrata Dianne Feinstein, anunció que promoverá una especie de tribunal como el que supervisa las autorizaciones para escuchas en territorio nacional, cuya función sería la de examinar la identidad de aquellos quienes está previsto eliminar con los ataques. Entre los requerimientos hechos por  expertos legales está, en caso de un ataque contra un terrorista de nacionalidad estadounidense, el de reconocer al menos que el Gobierno ha matado secretamente a un ciudadano (así lo escribe el profesor de George Town David Cole; su tesis: ‘If you strike something, say something‘).

‘WATERBOARDING 3, DRONES 3.000‘. En una conversación de periodistas con Micah Zenko, este especialista del Council on Foreign Relations advirtió que “la actual Casa Blanca no se distingue de las anteriores: todas quieren actuar con privacidad, pero no hay ninguna justificación para mantener eso en el nivel de secreto en el que está,  no hay ninguna razón de política para que la CIA sea la que continúe con esos ataques”. Añadió que al ser elegido presidente, Obama dio toda la información de la técnica del ahogamiento simulado o ‘waterboarding‘, aplicado en el primer mandato de Bush a tres personas, que no murieron, mientras “los drones han matado a 3.000 y Obama no da ninguna información”.

(Foto: Reuters/Jason Reed)

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