Por qué Obama marcó el 1-1

Publicado por el oct 18, 2012

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Barack Obama emergió ganador del segundo debate -van empates a uno, a la espera del tercero, que tendrá lugar el próximo lunes- gracias a varios aspectos que jugaron a su favor, unos buscados activamente y otros propiciados por su rival o por la moderadora, la periodista Candy Crowley.

Dejar de lado la defensa, solo atacar. Obama dedicó prácticamente todo su tiempo a atacar a Romney; apenas empleó sus intervenciones en defender su gestión -cuando lo hizo fue respondiendo al republicano- o en presentar propuestas de futuro. De forma que Romney se vio desbordado al tener que hablar de su propio programa, criticar la gestión de Obama y defenderse de los ataques. Eso hizo que el presidente dominara los tiempos, con un Romney que intentó continuar en sus siguientes respuestas lo que no había podido decir en las anteriores. Su reiterada petición de más tiempo a la moderadora -habló un 10% menos que Obama- le hizo parecer algo impertinente con ella.

Ayuda del formato y de la moderadora. Se suponía que el debate iba a consagrarse a las preguntas de la audiencia, lo que hubiera permitido a Romney entablar una relación más personal con el electorado, que es su déficit. Pero Crowley, que debía haberse limitado a facilitar esa conversación, hizo tantas preguntas como el público, fomentando el careo entre Obama y Romney, que era lo que le convenía al presidente. En el momento más critico del debate, la discusión sobre el ataque de Bengasi, Crowley dio la razón a Obama, cuando la cuestión no era tan unívoca.

Evitar responder al rival. Romney hizo varias preguntas directas a Obama, quien al no contestarlas le dejó sin saber cómo reaccionar. Cuando, criticado por que los fondos de inversión donde tiene dinero hubieran hecho inversiones en compañías chinas, Romney quiso desvelar que el fondo de pensiones de Obama también invierte en China. “Señor presidente, ¿ha mirado su pensión?”, preguntó Romney. El presidente sabía adonde se dirigía su rival, pero no le contestó directamente. “No miro mi pensión”, respondió, y añadió: “No es tan grande como la suya, así que no lleva tanto tiempo mirarla, no la compruebo con tanta frecuencia”.

Falsos pasos de Romney. El candidato republicano resbaló al menos en un par de ocasiones. Cuando quiso acorralar a Obama sobre las contradicciones de la Administración en relación al ataque de Bengasi, acabó viéndose contradicho él mismo por no conocer con detalle un discurso de Obama que había criticado. Al hablar de equiparación laboral entre sexos, utilizó la expresión “una carpeta llena de mujeres” que pronto hizo furor en internet.

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