Publicado por Emili J Blasco el sep 22, 2012
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Mitt Romney ha cumplido con el ritual de publicar un informe médico sobre su estado de salud. Quizás sea dar excesivos datos de la intimidad de la persona, pero es algo valorado como signo de traspariencia en el sistema político estadounidense. Quien quiere vivir en la Casa Blanca sabe que tiene que llegar a esos detalles (como los referidos al pago de impuestos).
El doctor Randall Gaz, del Hospital General de Massachusetts, su médico desde 1989, asegura que el candidato está en condiciones de ejercer las funciones de presidente del país. “Es un hombre vigoroso que toma excelente cuidado de su salud física personal. Tiene reservas de fuerza, energía y ‘estamina’ y esto le dota de la capacidad para afrontar exigencias inesperadas. No hay impedimentos físicos que debieran interferir con su vigorosa y exigente carrera política como próximo presidente de Estados Unidos”.
El informe constata que en su historia médica un “notable” hecho fue el grave accidente de automóvil que sufrió en 1968 (estaba como joven misionero mormón en Francia); recuerda que no toma nada de alcohol ni fuma, y apunta que “come una dieta alta en fibra con abundantes frutas y verduras”. El elemento más imporante es que “su historia familiar es notable por arritmias cardiacas, ataques de corazón y cáncer de próstata, por lo que seguirá una estrecha observación” de cualquier síntoma. El último examen le reveló como “un varón aparentemente saludable, energético, fuerte y físicamente en forma. Parece que tiene menos años que su edad” (65 años).
El parte médico no hace referencia a la leve dificultad que Romney parece tener al inclinarse para dejar una maleta u otro objeto de peso en el suelo, acción que realiza flexionando un poco las rodillas. Tal vez sea una secuela de las fracturas del accidente de 1968. El candidato republicano a la vicepresidenia, Paul Ryan, también ha publicado sus datos médicos.
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