Publicado por Emili J Blasco el sep 20, 2012
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Pensaba pronunciarme ya sobre el vencedor de las elecciones, a la vista de la encuesta de Gallup de mediados de septiembre, pero la encuesta da un empate (47/47 este jueves). Desde que comenzó a medir el apoyo de los candidatos en 1952, la cata de Gallup hacia mitad de septiembre se ha demostrado infablible, salvo en dos ocasiones. Y esas dos excepciones son justificables, pues el candidato que se daba por ganador perdió por la mínima (en 1960 Nixon tuvo finalmente un 0,2% menos de votos que Kennedy) o incluso ganó el voto popular pero tuvo menos votos en el colegio electoral que escoge al presidente (en 2000 Gore tuvo 0,5% más de votos que Bush, pero no llegó a la Casa Blanca).
El cuadro aquí reproducido ha sido elaborado por Sabato’s Krystal Ball. En él se toma el dato del miércoles 19, cuando Obama iba un punto por delante (47-46%). En la encuesta del jueves 20, Gallup ha vuelto a poner a los dos empatados en el 47%, donde estaban justo antes de que republicanos y demócratas celebraran sus convenciones. Así las cosas, la “prueba de Gallup” -que tiene algo de aleatorio porque la fecha de septiembre elegida varía según los años, con el fin de apartarse un poco de las convenciones- no permite lanzar ningún vaticinio, aunque otros sondeos consolidan una ventaja de Obama.
En el país que inventó la ciencia electoral, encuestas hay unas cuantas y algunas son diarias. El mejor lugar donde seguir la evolución el voto es en RealClearPolitics, donde aparece una tabla con los últimos sondeos más imporantes y además se hace una media de ellos. Pero mi predilecta es Gallup, cuyo ‘tracking’ diario sigo con atención.
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