¿Y si Ahmadineyad va de farol, como Sadam?

Publicado por el feb 27, 2012

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Cuando Sadam Husein fue detenido, agentes del FBI le hicieron la gran pregunta: si no tenía armas de destrucción masiva, ¿por qué mantuvo la ambigüedad hasta el final, sabiendo el riesgo real de invasión por parte de EEUU? “Les dijo a los agentes que le preocupaba más parecer débil ante Irán que ser removido por la coalición”, cuenta George Bush en sus memorias. También ahora el régimen de Teherán podría estar jugando con la ‘estrategia de la ambigüedad’ para encaramarse en un estatus de gran potencia de la zona, en tiempo de tanta mudanza internacional, y rivalizar aún más directamente con Israel.

Es una explicación, perfectamente posible, para el preciso momento en que nos encontramos. La Agencia Internacional de Energía Atómica acaba de constatar en su último informe que el proceso de enriquecimiento de uranio en Irán se está acelerando: se ha triplicado la producción de un combustible de más pureza, cercano al necesario para la elaboración de la bomba atómica y la alimentación de armas nucleares. Pero al mismo tiempo, la CIA y el resto de la inteligencia estadounidense insisten, según ‘The New York Times’, en no tener ninguna evidencia de que Teherán haya tomado la decisión de proceder a ejectuar un plan armamentístico nuclear. Al fin y al cabo, también Pakistán e India tuvieron programas de armas nucleares décadas antes de que finalmente decidieran construir su bomba atómica y hacer explosiones de prueba en 1998.

Si Irán no camina hacia la bomba atómica, se diría que lo está simulando. La última inspección de la AIEA ha detectado el triple de producción de uranio con nivel de pureza del 20%, un enriquecimiento que claramente traspasa el necesario para centrales de producción energética (5%). Irán lo justifica indicando que necesita ese uranio más enriquecido para una planta de investigación en Teherán, que produce isótopos médicos, pero algunas fuentes precisan que la cantidad ya acumulada serviría para hacer funcionar esa planta durante veinte años. De ahí que se sospeche que ese uranio del 20% sea para llevarlo a un nuevo estadio de purificación, hasta alcanzar el 90% requerido para la bomba nuclear. ¿Para qué va a tener Irán ya unas 9.000 centrifugadoras dedicadas al enriquecimiento de uranio, un tercio de ellas en unas nuevas instalaciones a 80 metros bajo tierra supuestamente a prueba de bombardeos? A partir de los datos existentes, el ”think tank’ neocon American Enterprise Institute estima que en el mes de julio Teherán puede haber reunido uranio de alta pureza para una bomba, sin que ello quiera decir necesariamente que haya decidido construirla.

¿Bastaría que Irán tenga la capacidad de producir la bomba para que Israel ataque las instalaciones iraníes? ¿No habría más bien que esperar a tener evidencia de que efectivamente la está construyendo? Tras el error sobre las armas de destrucción masiva de Irak, la CIA se está andando con pies de plomo en sus aseveraciones sobre lo que realmente sabe sobre Irán. Con todo, si Teherán está jugando la ‘estrategia de la ambigüedad’, algunas señales se pueden malinterpretar. Es lo que, en su caso, tiene jugar de farol.

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