Campaña larga, bien para Romney

Publicado por el feb 3, 2012

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Pocos dudan ya que Mitt Romney será el ganador de las primarias republicanas. Pero al mismo tiempo la rivalidad puede alargarse. ¿Por qué, si Romney se ha consolidado como favorito? Asumido que la necesidad de confrontar a Newt Gingrich durante más tiempo puede permitir a Romney mejorar algunas de sus deficiencias, un debate prolongado ¿beneficia o perjudica a los republicanos de cara a la futura batalla con Obama?

¿POR QUÉ PRIMARIAS LARGAS?

Reparto más lento de delegados. Las nuevas reglas aplicadas por el Partido Republicano para estas primarias -su duración es la de siempre: hasta junio- están ideadas para alargar la contienda. Va a tardarse más tiempo en reunirse los 1.144 delegados necesarios para la proclamación. Con el fin de impedir que todo quede decidido en los primeros estados, las nuevas reglas establecen que allí donde se vote antes del mes de abril el reparto de delegados sea básicamente proporcional, o bien otorguen menos delegados de los habituales si desean seguir entregándolos al ganador.

Más dinero para gastar y más TV gratis. La novedad de los llamados ‘Super PACs’ , grupos de apoyo a un candidato que pueden recibir ilimitados donativos, ha aumentado enormemente la inversión en anuncios electorales. Romney es quien directa o indirectamente ha recaudado más, pero Gingrich también cuenta con ayuda para poder mantener el pulso. Por otra parte, la proliferación de canales de TV de información 24/7 ha hecho aumentar el número de debates televisados: todos los candidatos tienen gratis la oportunidad de hacer llegar su mensaje.

¿BENEFICA O PERJUDICA A LOS REPUBLICANOS?

Si largas, atención extra. No es una verdad axiomática, pero en general los analistas están de acuerdo en que cuanto más largas son unas primarias, más se prolonga la atención del público en ese determinado partido y eso beneficia a este. Eso es claramente así si existe una pugna emocionante e igualada, como ocurrió en las primarias demócratas de 2008 entre Barack Obama y Hillary Clinton. El efecto positivo será menor si la indecisión se prolonga porque ninguno de los candidatos son convincentes. En cualquier caso, el que no haya un candidato vencedor hasta más adelante evita que el partido opositor concentre sus ataques en él demasiado temprano. Ciertas estadísticas indican que candidatos que ganan las primarias muy pronto no siempre tienen suerte luego en las presidenciales (como el demócrata John Kerry, que en 2004 ya se dio por campeón tras Iowa y New Hampshire, o John McCain, nominado ‘in pectore’ tras vencer en 2008 a Romney en Florida).

Riesgo de división interna. Un contienda larga y feroz en las primarias puede generar desgarros internos. Hay casos de rápida reconciliación, como ocurrió con Obama y Clinton, pero también se han dado situaciones de extrema confrontación que luego debilita al partido. Así ocurrió en 1964, cuando el consevador Barry Goldwater ganó al liberal Nelson Rockefeller, para después perder frente al presidente Johnson, o cuando Ronald Reagan disputó hasta el último momento la nominación al presidente Gerald Ford y al final éste perdió su relección frente a Jimmy Carter. Luego Carter pasaría por la misma experiencia cuando en 1976 Edward Kennedy le retó, lo que propició la victoria de Reagan.

 

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