¿Hay que prohibir aplaudir en los debates?

Publicado por el ene 30, 2012

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¿Debe permitirse al público de un debate electoral que reaccione con aplausos o abucheos? Jaleado y ovacionado en pie en su confrontación con el moderador de la CNN, Newt Gingrich fue impulsado a la victoria en Carolina del Sur. El ‘momento Gingrich’ se enfrió en el siguiente debate en Florida cuando la CBS obligó a la audiencia a guardar estricto silencio. EEUU debate sobre los debates de estas primarias, las primeras en las que se han consolidado un tipo de actos que antes solo se televisaban cuando llegaban las presidenciales. He aquí un resumen de los argumentos aparecidos A FAVOR y EN CONTRA de debates con ‘banda sonora’.

EN CONTRA. Las muestras de aprobación o desaprobación por parte del público de lo que dicen los candidatos distrae de lo que es la razón misma del debate: una valoración de cada candidato a partir de la confrontación entre ellos. Esa valoración se ve condicionada, incluso sustancialmente, si hay aplausos y/o abucheos. El principal servicio que hacen los debates es ayudar a que los indecisos decidan su voto, un proceso que queda desvirtuado cuando la audiencia del plató está llena de entusiastas seguidores de uno u otro candidato. En teoría el público acude en representación del electorado, pero muchas veces, porque las televisiones desean espectáculo, los asistentes son seleccionados intencionadamente para crear un ambiente políticamente cargado. Por algo el silencio es impuesto por norma electoral en los debates presidenciales.

A FAVOR. Un debate sin mostrar el ‘feed-back’ del público es como una película sin banda sonora. Sin ese acompañamiento, el debate resulta más arduo para el telespectador, cuando el deseo de todos es generar interés por el proceso electoral. La reacción del público aporta un contexto de información también valiosa: nos informa de lo popular o impopular que pueden ser determinadas posiciones. También nos confirma o desmiente sobre si es compartida por otros la propia percepción sobre las vicisitudes del debate. Si luego es la prensa la que crea opinión e influye al valorar cómo fue el debate, ¿por qué no permitirlo que lo hagan ‘in situ’ otros ciudadanos? En realidad, la mayor parte de los efectos positivos o negativos sobre los candidatos se deben a sus propios aciertos o errores. El caso paradigmático de eso en estas primarias fue Rick Perry al quedarse en blanco ante las cámaras.

INFLUENCIA. Los debates han demostrado ser decisivos en lo que va de primarias republicanas. De los que hasta ahora han votado el 85% ha visto al menos uno de los debates, y el 55% dice que los debates han influido en su voto.

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