Publicado por Emili J Blasco el jun 29, 2011
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Estados Unidos vive estos dÃas una campaña para limpiar la reputación del protagonista de ‘La cabaña del TÃo Tom’ (1852), la novela que cambió la faz del paÃs. Concebido en su dÃa como héroe y recibido por la mayorÃa de la población negra como una figura inspiradora, con el paso de las generaciones ‘Uncle Tom’ habÃa acabado con tintes de villano. El activismo radical negro, como el de Malcolm X, lo llegó a identificar con el colaboracionismo y la dócil asimilación. En los años del movimiento por los derechos civiles de la décadas de 1950 y 1960, llamar ‘TÃo Tom’ a alguien era el peor insulto que un negro podÃa dirigir a otro. La literatura comprometida de entonces contraponÃa dos arquetipos históricos: el ‘esclavo del campo’, luchador y difÃcil de doblegar, y el ‘esclavo de la casa’, empleado como sirviente del blanco en su ámbito doméstico, mejor tratado y traidor de su raza.
Cuando se cumplen doscientos años del nacimiento de Harriet Beecher Stow, la autora de ‘The Uncle’s Tom Cabin’, un libro (1) y diversos artÃculos tratan de restituir el carácter ejemplar del TÃo Tom, personaje de ficción, aunque concorde con la experiencia del esclavismo cotidiano del que Stow era testigo. En la novela, este esclavo de Kentucky se ve obligado a dejar su ‘cabina’ de madera, donde vive con su familia en actitud de devoción hacia el buen hombre blanco que acaba vendiéndole, y es transportado Misisipi abajo para terminar sus dÃas en una plantación de Luisiana, en medio de atroces castigos y sin levantar la mano contra quien le extermina. A pesar de lo que puede parecer, en realidad el personaje era un modelo de fuerza fÃsica, coraje moral y solidaridad con su raza, todo lo contrario al significado que luego acabarÃa atribuyéndose a su nombre.
La novela, de calidad discutible especialmente bajo los estándares de hoy, es un manifiesto contra la esclavitud y su éxito inmediato contribuyó enormemente a que la opinión pública abrazara el abolicionismo. En el primer año se vendieron en el paÃs 300.000 ejemplares, cifra inusitada entonces. Fue el primer gran impacto de una novela estadounidense en el mundo. Pronto hubo versiones para el teatro, que hicieron la obra extremadamente popular. Frederick Douglass, antiguo esclavo y primer lÃder negro, aseguró que nadie habÃa hecho tanto para el progreso de los afroamericanos como Stowe. De hecho, actitudes trascendentales como las de Rosa Parks, la mujer que en 1955 se negó a dejar el asiento a un blanco prendiendo con ello el movimiento pro derechos civiles, o del reverendo Martin Luther King entroncaron con el pacifismo del TÃo Tom.
(1) ‘Mightier Than the Sword’, por David S. Reynolds, 351 páginas, WW Norton.
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