Publicado por Emili J Blasco el nov 14, 2011
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[Bipartisanismo: colaboración entre demócratas y republicanos en asuntos polÃticos]
Demócratas y republicanos vuelven a estar a la greña sobre el recorte del gasto, esta vez con la fecha lÃmite de Thanksgiving (próxima semana) para un acuerdo en un comité mixto o bipartisano. Para referirse al consenso entre el Partido Demócrata y el Partido Republicano, lo estadounidenses utilizan el término ‘bipartisan’. Solo que lo están usando muy poco, dada la inusitada bipolarización que se vive en la polÃtica norteamericana. Hay quien cree que la extrema crispación se debe a que la derecha no ha aceptado que haya un negro en la Casa Blanca y atribuye la toda tensión al Tea Party, cuando éste se ha echado al monte por el incremento del gasto federal, a cuyo recorte la izquierda demócrata se resiste también con fiereza.
La falta de bipartisanismo contrasta con el notorio porcentaje de estadounidenses que se definen a sà mismos como moderados. Su cifra se ha situado en los últimos treinta años en el 47%, frente al 20% de ciudadanos que se definen como liberales (la izquierda demócrata) y el 33% que se presentan como conservadores (la derecha republicana), de acuerdo con un estudio de William Galston y Elaine Kamarck.  En el particular esquema polÃtico estadounidense, diversos observadores etiquetan al moderado como alguien que es: centrozizquierda en cuestiones sociales, a mitad de camino en lo económico y centroderecha en polÃtica exterior.
Si los moderados son tan cruciales para ganar las elecciones, ¿por qué la polÃtica estadounidense está tan polarizada? Las razones parecen ser estructurales, están en el mismo sistema polÃtico. Por un lado, las elecciones primarias movilizan sobre todo a los extremos de ambos partidos, de forma que para ganarlas el candidato tiene que situarse claramente en la derecha o en la izquierda, para luego intentar centrarse si resulta nominado, pues en las elecciones debe sumar votos más allá de su partido. Otra razón son las demarcaciones de los distritos electorales para el Congreso, que normalmente los hace seguros para uno u otro partido, y eso obliga a quien tiene el escaño a no arriesgarse a perder su primera clientela, la partidista. Por último, la elección de los lÃderes en las dos Cámaras se hace por mayorÃa simple y no cualificada, de manera que bastan los votos del partido que tiene la mayorÃa.
El término ‘bipartisan’ se ha venido aplicando más a la polÃtica exterior, sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial: superado el aislacionanismo, ambos partidos han defendido unitariamente los intereses de EEUU en el mundo (como por ejemplo ocurrió con la votación sobre la guerra de Irak). En ocasiones, es preferido el término ‘nonpartisan’, sobre todo si se trata de cooperación en asuntos menos polÃticos o se quiere remarcar que el bipartidismo queda cojo en una sociedad en la que un sector de la población no se identifica con ninguno de los dos grandes partidos.
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