Publicado por Emili J Blasco el nov 1, 2011
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WASHINGTON. A las puertas de la casa de Donald Rumsfeld (2), en Kalorama Road, ya no están los policías que la custodiaban cuando era secretario de Defensa, pero Rumsfeld sigue levantándose y acostándose teniendo a la vista la majestuosa residencia del embajador francés (1), la más suntuosa de Washington. Mientras él ocupa una casa no muy grande, aunque cara, justo al otro lado de la calle su vecino galo dispone de un enorme jardín, piscina y un gran espacio para celebrar las mejores fiestas del barrio de Kalorama, el de más alto ‘standing’ de la ciudad y donde se encuentran la mayoría de embajadas y residencias diplomáticas.
A veces la historia tiene explicaciones bien sencillas. ¿Por qué a Donald Rumsfeld se le que calentó la boca con lo de la “vieja Europa”, una de las expresiones que luego quedarían de aquellos años? Afeaba a Francia y Alemania su resistencia a apoyar la invasión de Irak, pero le salió tan de dentro que diríase que en ello había algo personal. “Alemania es un problema. Francia es un problema. No veo a Europa como Alemania y Francia. Pienso que esa es la vieja Europa. Si uno mira toda Europa, su centro de gravedad pasó al Este”, afirmó en enero de 2003 durante una conferencia de prensa.
“Están de alquiler y así llevan muchos años. A quien más se ve entrar y salir de la casa es a su mujer”, explica un español residente de la zona, que prefiere que su nombre no sea publicado. “En este barrio hay que ser discreto, de vez en cuando merodean agentes secretos para asegurarse de que todo está en orden en las inmediaciones de las sedes diplomáticas”. “Aquí en la esquina, quiso instalarse Henry Kissinger, que al final se compraría una casa en Nueva York, pero lo más curioso no es eso, sino que la parte trasera de la casa de Rumsfeld linda con la Embajada de Siria”.
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