Torpes y sinvergüenzas

Publicado por el oct 19, 2010

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Aún resuena el debate de esta tarde en el Congreso. El nivel parlamentario, o político, o de estilo, o de talante, va bajando a buen ritmo según pasa esta legislatura de la crisis y la desazón general. No ha sido un buen debate presupuestario.

En general hay muy poco buenos debates en el Congreso, porque los diputados no se escuchan entre ellos. Gritan, profieren, atacan e insultan, pero no escuchan ni confrontan posiciones. No se ha debatido la congelación de pensiones, por ejemplo. Ni nadie ha explicado por qué estamos a la cola de Europa en recuperación económica. Ni por qué se ha puesto a la venta el Estado para aprobar las cuentas públicas.

Mal debate de mal talante, donde no han faltado las descalificaciones de mayor y menor calibre. Salgado, por ejemplo, ha llamado “torpe” a Mariano Rajoy por sacar a colación los pactos con nacionalistas, y le ha recordado los que firmó el PP con ellos en 1996, con más o menos transparencia. Y Joan Herrera ha tachado de “sinvergüenza” al Gobierno, aunque ha matizado que lo decía en sentido positivo (sin vergüenza). Bono le ha aclarado que es complicado ver el sentido positivo de la palabra, pero para no tener líos (nadie quiere tener líos, por lo visto), Herrera se ha encogido y lo ha retirado. Así ha transcurrido este debate de trazo grueso, sin entrar realmente en el problema que tiene España y que se llama paro, sin ofrecer a los ciudadanos un proyecto ilusionante que permita recuperar la confianza no ya en el Gobierno sino en el país mismo, con la autoestima ahora mismo por los suelos.

Me ha dejado un regusto amargo la amenaza de Salgado cuando ha dicho que si las cosas no van bien habrá un segundo tijeretazo y el Gobierno lo ejecutará “sin vacilar”. Pues qué bien. Y los ciudadanos asisten impotentes a todo este despropósito, sin poder hacer nada. Solo escuchar. Solo ver cómo los políticos se insultan entre ellos y ponen precio partidista a sus votos (nada que ver con el interés general, el bien de España). Solo queda esperar hasta las elecciones de ¡marzo de 2012! y confiar en que estos políticos, u otros, ofrezcan algo más de lo que hoy han puesto sobre la mesa. Hoy es uno de esos días que no me gusta la política. Corrijo: esta política de corto alcance.

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