Belén Esteban, ¿diputada?

Publicado por el sep 26, 2010

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Una encuesta encargada por Telecinco a Sigma-Dos otorga un apoyo del 7,9 por ciento de los entrevistados a Belén Esteban como candidata a la Presidencia del Gobierno. Si este dato se trasladara al Parlamento, Esteban encabezaría la tercera fuerza política en número de votos, por encima de Izquierda Unida.

No hay ningún motivo para dudar de la profesionalidad con que se ha realizado el sondeo. Pero también es bastante probable que si el Real Madrid encargara una encuesta parecida e incluyera como posible candidato a Iker Casillas, el portero internacional seguro que obtenía un porcentaje destacable en intención de voto.

Es decir, una encuesta es una encuesta, y si te preguntan por la calle a quién votarías y te dan a elegir entre Zapatero, Rajoy, Llamazares y Mazinger Z, pues no descarto que muchos, hartos de los políticos, aprovechen para responder la opción más absurda (a estas alturas que cada uno piense cuál es).

Dicho esto, en el momento de introducir el voto en las urnas las cosas cambian y nos ponemos serios. O eso quiero creer. Normalmente, los ciudadanos eligen a los mejores, o a los que ellos piensan que son los mejores, que seguramente no es lo mismo ni los conceptos tienen por qué coincidir.

¿Los mejores en qué y para qué? Los mejores para representarlos, para defender los intereses comunes y los de cada uno. La mejor representación es, por tanto, puramente subjetiva.

En un momento dado, uno puede entender que el mejor representante será un gran estadista, un gran gestor, un gran líder político, un gran referente moral o intelectual o un gran orador. Nunca se va a elegir al peor, sino al que se piensa que es el mejor.

En un contexto determinado, cuando la crisis y la falta de soluciones acertadas han abierto una grieta entre los ciudadanos y la clase política, el concepto de “mejor” puede cambiar sustancialmente. El “mejor” para muchos ciudadanos puede ser alguien que hable como ellos, de sus problemas, de sus inquietudes, que no se ande con tapujos, que llame al pan pan y al vino vino en esta pesadilla de crisis y que diga verdades como puños. Alguien en quien realmente se sientan representados porque confían en él, cuando otros les han traicionado.

No será el “mejor” objetivamente, pero quién decide eso en nombre de cada ciudadano. Lo que refleja el 7,9 por ciento de Belén Esteban no es más que un aviso a los políticos por su fracaso en la crisis económica y por la desconfianza que merecen a muchos ciudadanos, que ya no los consideran los “mejores” para que les saquen del hoyo.

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