Instrucciones para hacerse el seppuku, según el método de Mishima

Publicado por el 18/03/2018

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De la vida y los escritos de Mishima, he sacado algunas instrucciones que pongo a disposición de todo aquél que quiera hacerse un buen seppuku:

+ Como el sexo, el seppuku es más divertido si lo haces con otro. El compañero ideal para un seppuku es tu pareja. Algunas sugerencias para convencerla: 1) Para matrimonios con más de 20 años a la espalda: “¿No dices que nunca hacemos nada juntos? ¿qué tal si este viernes nos hacemos un seppuku los dos?”; 2) Cuando tu pareja es un chulo que todo se lo toma como un reto: “¿A que no hay huevos/ovarios para abrirse el vientre?”; 3) Cuando tu pareja lleva años, pidiéndote que le hagas esa cosa erótica que le pone a 100: “Vale, pero antes un seppuku, ¿te parece?”

El aguafiestas de turno me preguntará: “¿Y si uno no tiene pareja?” Existen las aplicaciones para ligar, pero es cierto que resulta difícil ligar en Tinder si lo que propones a las posibles interesadas es que os abráis el vientre juntos. Si tienes labia, puedes probar a marcar números de teléfono al azar, a ver si encuentras a alguien lo suficientemente aburrido o lo suficientemente desesperado como para dejarse convencer. A las bravas, secuestras al vecino de arriba, le amordazas y le practicas el seppuku, antes de hacértelo tú mismo. No es exactamente como hacerlo con tu amante, pero mejor que hacerlo solo…

+ Uno puede hacerse un seppuku porque sí, porque apetecía, pero tiene más carga emotiva si uno lo hace por una causa. La excusa de Mishima fue que quería que se restaurase el poder del emperador. Tú lo puedes hacer para solidarizarte con los celiacos, para pedir que las instrucciones de los móviles vayan en esperanto, para reivindicar que la verdadera tortilla de patata no lleva cebolla… Realmente si te haces un seppuku porque sí, quedas como un egoísta y un disfrutón, que sólo piensa en sí mismo. Sí, mejor que te abras el vientre por una buena causa.

+ El seppuku es una tradición, algo que requiere una cierta solera a la hora de practicarlo. En Japón lo habitual era utilizar una espada de samurái y cuanto más antigua y venerable, mejor. No recomiendo utilizar una de esas espadas de samurái hechas en Toledo, que se venden en las tiendas para turistas. Eso suena a postizo. Para un español mi recomendación es que utilice una navaja albaceteña, que es algo muy de nuestra tierra.

+ Otra tradición era componer un poema de adiós antes de hacerse el seppuku. Aunque suene muy japonés y un poco demodé, yo mantendría esa tradición. No es lo mismo despedirse del mundo con un tuit, y ya no digamos abrir un grupo de whatsapp con el nombre “Antón se destripa”. Lo ideal de esos poemas es que fueran líricos y emotivos, que tuvieran un deje nostálgico, que permitieran atisbar la personalidad del suicida, que reflejasen al mismo tiempo estoicismo y una sensualidad lánguida… Bueno, sabéis lo que os digo, poned un tuit y va que chuta.

+ Dado que estás a punto de pasar a la posteridad, intenta hacerlo con elegancia. Peinate bien, échate un poco de perfume, aféitate bien si eres hombre o mujer griega, maquíllate, con independencia de tu género. Aparte de George Clooney, nadie es tan guapo que no necesite un poco de maquillaje y, además va a ser la última vez que te van a ver tus amigos. Y, lo que siempre me decía mi madre: “Que los calzoncillos (las bragas) estén limpios”.

 

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Buku buku significa «libros» en bahasa. Esta bien que haya un idioma que a los libros, que encarnan el conocimiento, los designe con un sonido que recuerda al de un niño de dos años pidiendo que le pongan una bola de helado. Esto ayuda a poner las cosas en perspectiva: tal vez el conocimiento este sobrevalorado y lo que importe sean las bolas de helado. Más sobre «Bukubuku»

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