Publicado por Ludmila Vinogradoff el sep 24, 2010
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La denominada “Cédula del Buen Vivir”, parecida a una tarjeta de crédito, que eventualmente podrÃa convertirse en una libreta de racionamiento, fue lanzada por el gobierno bolivariano 24 horas antes de celebrarse las elecciones legislativas.
Y esta premura despierta sospechas. No es casual que sea en la vÃspera de los comicios. Cualquier persona pudiera pensar que la tarjeta es un móvil electoral para comprar las lavadoras chinas que ha anunciado el mandatario o alimentos en los mercados Bicentenarios.
El presidente del Banco de Venezuela, Humberto Ortega DÃaz, informó que la tasa de interés será de 15 % a un plazo de 24 meses, 14 puntos de diferencia o casi 50 % menos que la tasa que utilizan las tarjetas de crédito comerciales.
Esta tarjeta también servirá para pagar los gastos de turismo en hoteles del Estado a una tasa mayor de 18 %  a un plazo de 36 meses y sólo tendrán acceso los clientes de nóminas de los bancos públicos: Venezuela, Del Tesoro y Bicentenario.
Con esta tarjeta el gobierno se prepara para amortizar la caÃda del consumo que pasa del 25 % este año y la escasez de alimentos, toda vez que las importaciones han caÃdo un 50 % según la patronal de Fedecámaras.
Y más de uno estará contento de  meter un “tarjetazo”  al mercado de los sábados y al dÃa siguiente votar por el benefactor.
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