Los escándalos sexuales de Bill Clinton entran en campaña

Publicado por el 17 17UTC enero 17UTC 2016

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imageComo una sombra alargada, los escándalos sexuales de Bill Clinton reaparecen una y otra vez sobre la campaña de Hillary. La postura de la ex primera dama ha sido desde hace años la misma: silencio. Insiste en que todo quedó en el pasado y los votantes quieren centrarse cosas más importantes para el futuro Estados Unidos. Siempre se dijo que usar el pasado de los Clinton en podría perjudicar al que lanzara los ataques, más que a quien van dirigidos. El problema es que esta campaña electoral hacia las presidenciales de noviembre está cambiando muchas reglas del juego político. También el uso y abuso de trapos sucios.

Recientemente, Donald Trump puso sobre la mesa el asunto de nuevo. Aunque en realidad nunca había desparecido del todo. Trump, líder en las encuestas republicanas, alegó en un mitín que Hillary Clinton menospreció a todas las mujeres que lanzaron acusaciones contra su marido, que a muchas les destrozaron la viday que eso no encaja con la defensa de los derechos de las mujeres que la ex secretaria de Estado dice abanderar.

imageEn un vídeo, Trump llegó a comparar al expresidente Clinton con Bill Cosby. “Espero que Bill Clinton empiece a hablar de los derechos de las mujeres, para que los votantes puedan ver qué hipócrita es y cómo Hillary también abusó de esas mujeres!”, tuiteó Trump poco después. Desde entonces ha llamado a Clinton “depredador sexual”, ha resucitado antiguas acusaciones de violación difuminadas hace décadas y detalles sórdidos de los escándalos. Insiste en que Hillary sigue casada con un “abusador” y que su silencio a cambio de poder la convierte en copartícipe de los abusos.

Hillary Clinton se ha mantenido en un discreto segundo plano ante estas acusaciones, pese a las insistentes preguntas de la prensa. “Esto es algo que los republicanos han intentado utilizar políticamente desde hace mucho tiempo. Y nunca les ha funcionado. Así que si esto es en lo que quieren ocupar su tiempo, es su elección. Pero no creo que esa sea una campaña que se ocupe realmente de los problemas que preocupan a la mayoría de estadounidenses.” Bill Clinton, que ya ha entrado en campaña junto a Hillary, también ha declinado entrar en las acusaciones. Dice que habrá mucho tiempo para hacerlo. Confían en que así el asunto desaparezca o, al menos, pierda fuerza.

Pero de momento no desparece. Fue una de las preguntas en el último debate electoral republicano. Todos los precandidatos han entrado al juego. Y la ex presidenta ejecutiva de HP, Carly Fiorina, incluso ha llegado a comparar su matrimonio con el de Hillary: “Si mi marido hubiera hecho algunas de las cosas que hizo Bill Clinton, le hubiera dejado hace mucho tiempo.” Insisten todos los candidatos en que esto no es juego sucio, porque cuando uno se postula para la Casa Blanca, todo importa.

Sen. Bernie Sanders (I-VT) Holds News Conference On Capitol HillPese al silencio de Hillary, el asunto también está afectando a las filas demócratas. En un reciente acto electoral Bernie Sanders con votantes en Iowa, el rival demócrata de Hillary Clinton aseguró que no usará los escándalos sexuales de Bill en las primarias, porque no quiere entrar en ataques negativos y personales. Del mismo modo que Barack Obama no lo hizo en 2008. No le parece que esa sea la manera de ganar unas elecciones. Uno de los asistentes al acto le preguntó enconces por qué no: “Dices que estás cansado del escándalo de los correos electrónicos de Hillary. De lo que yo estoy cansado es de todo lo relacionado con ella. Mi pregunta es si no debería ser una de las cualidades para ser presidente tener cierta autoridad moral? Me pregunto cómo puedes decirle a un agente del Servicio Secreto que está despedido por tener un affair con una prostituta en un hotel, pero apoyar a un presidente que tiene una aventura – una que conozcamos – en la Casa Blanca. A mi me parece que ella no está cualificada para el cargo, entonces.”

La sombra de los escándalos sigue sobrevolando estas elecciones, en las que los golpes por debajo de la cintura no sólo parecen estar permitidos, sino que funcionan como pocas veces antes han funcionado este tipo de campañas negativas. Los cuchillos apenas acaban de ser desenfundados. Quedan muchos meses por delante de una campaña que se avecina como una de las más reñidas y sucias de las que se recuerda en Estados Unidos.

 

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