Sol Lewitt tira líneas en la Fundación Botín de Santander

Sol Lewitt tira líneas en la Fundación Botín de Santander

Publicado por el Jul 27, 2015

Compartir

La Fundación Botín y su nuevo Centro en Santander viven en permanente estado de work in progress. También podríamos asignar aquel otro anglicismo de non stop. En la forma y en el fondo, todo esto se traduce en que, pese a que no está terminado el edificio en su totalidad y las autoridades competentes no han cortado cinta alguna, ya podemos ver su primer ejercicio expositivo: Sol Lewitt. 17 Drawings 1970-2015. Como anillo al dedo van estas terminologías anglosajonas porque, al cabo, la institución tiene ínfulas de internacional como la que más. Un edificio de Renzo Piano en proceso y una primera exposición, que no inaugural, de Sol Lewitt. Más cool no se puede ser, apuntado con las mejores intenciones. Para que se llenen de orgullo y satisfacción por aquellos lares, voy a relacionar el Centro Botín de Santander con el Whitney Museum en su recién inaugurado nuevo espacio neoyorquino.

Preparación de uno de los murales de Sol Lewitt en Santander

Preparación de uno de los murales de Sol Lewitt en Santander

Ambos edificios son proyectos del mismo arquitecto, Piano, y ambos lucen en sus albores los murales del maestro del conceptual Sol Lewitt. No voy a comparar proyectos arquitectónicos -ambos comparten la misma filosofía «pianística» de lugares abiertos al público-, ni murales, porque no haría justicia. En el Whitney, Sol Lewitt luce grandioso en unos muros inmensos, y en el Centro Botín, íntimo, recogido en unas paredes y pasillos de justas medidas. No decepciona el Botín en su primera cita de programa. Es más, creo que no podía haber acertado con mayor precisión en el artista, porque Lewitt representa la quintaesencia del arte conceptual al alcance de todos. En las frías líneas de sus caligramas trasciende todo el saber  y el sentir del arte contemporáneo. Nadie que presuma de una mínima sensibilidad se puede quedar frío, por muy frío que todo parezca; nadie puede sustraerse a la pureza en la impureza de estos muros; nadie me negará el poder hipnótico de tanta raya junta, pero no revuelta.

Uno de los murales de Lewitt en las salas de la Fundación Botín

Uno de los murales de Lewitt en las salas de la Fundación Botín

El hacer de Sol Lewitt, muchos -si no me falla la memoria, hasta él mismo- lo han comparado con el de un compositor que deja sus partituras para que sean otros quienes ejecuten su música. Por eso, cada vez que se interpreta una pieza en un concierto tras otro, suena distinto. La Heroica de Beethoven es La Heroica de Beethoven, pero no repica igual a las órdenes de un director u otro o en una sala u otra; en manos de una orquesta u otra. Los Wall Drawings de Sol Lewitt son los Wall Drawings de Sol Lewitt, precisos y calculados, pero nunca iguales. En el Centro Botín se han interpretado 17 de estos dibujos murales que Lewitt realizó entre los años 1970 y 2015. La muestra más completa que sobre el creador norteamericano se ha organizado en una institución española. Los dos trabajos más antiguos, los numerados como el mural 51 y 46, abren una brecha inmensa en nuestra manera de entender algo tan sencillo como un punto y una línea. ¿Un punto y una línea? Nada baladí ni anodino. En la primera «partitura», todos los puntos arquitectónicos del espacio unidos por cientos de líneas rectas. En la segunda, en homenaje a la escultora Eva Hesse -amiga fallecida a los 34 años-, la elegía surge entre líneas irregulares dibujadas por un lápiz.

Sol Lewitt en su estudio

Sol Lewitt en su estudio

La evolución prosigue hacia el 869C. Ni los números, ni las obras de Lewitt, son precisas matemáticas. ¿Quién lo diría? Alguien dibuja una línea y los que vienen detrás intentan copiarla de la manera más fidedigna posible. Esta perfección y precisión resulta imposible, pero ahí reside la magia de estos crucigramas minimalistas. En el pasatiempo de lo conceptual hay artistas que prefieren las sopas de letras, pero Lewitt  optó por el tiralíneas, aunque no por la escuadra y el cartabón: unir puntos imaginarios con líneas muy reales para descubrir formas entre lo invisible. Una vía minimalista que ni siquiera transitaron los minimalistas con tanta intensidad. Una escultura de Richard Serra puede desaparacer, se puede esfumar, por muchas toneladas que pese y mucho lugar que ocupe en el espacio. Unos fluorescentes de Dan Flavin se pueden fundir.Una línea de Sol Lewitt se queda marcada para siempre, casi como una sutil cicatriz. Da igual que la intervención sea efímera, que los muros blancos del museo vuelvan a su ser anodidos y mutables con una pasada de pintura y una brocha. Da igual que luego allí cuelguen otros tantos artistas con sus poses. Da igual, porque ahí siempre habrá estado Sol Lewitt. Como los primitivos. Lo que no da igual es esta exposición. No se la pierdan. A pocos kilómetros de distancia de Santander, Jeff Koons impera entre los focos de la nada. Sol Lewitt le replica sin inmutarse ni alterar la línea discursiva.

 

Compartir

ABC.es

Entre líneas © DIARIO ABC, S.L. 2015

Cuando, y cada vez más, la cultura es espectáculo y el espectáculo es una cultura se hace más necesario leer entre líneas lo que la cultura se trae en manos. Más sobre «Entre líneas»

Etiquetas
Calendario de entradas
diciembre 2017
M T W T F S S
« Oct    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031