Pizarnik, la loca

Pizarnik, la loca

Publicado por el Nov 29, 2013

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“Escribir un diario es disecarse como si se estuviese muerta” Vaya frase la de Alejandra Pizarnik con la que casi cierra precisamante su diario. Ya saben que su vida acaba en suicidio a la edad de treinta y seis años. Ya saben que su vida es una de las más amargas que uno pueda imaginar. Y si no lo saben se publican sus diarios (Lumen) para que lean lo que pudo pasar por la cabeza de una de las grandes escritoras que ha dado la literatura en español en las últimas décadas. Siempre he sentido un gran pudor en la relatar las intensidades de un alma y una cabeza torturada. ¿Cómo contarlas mejor que en primera persona? Unos extractos de los citados diarios para que se les vayan abriendo las carnes y el apetito por la desdicha ajena. Morbo, al cabo, por muy literario que este sea.

-No hago nada. ¡No sé qué hacer! Estoy cansada. Muy cansada. Hoy no haré el sumario del empleo de mis horas diurnas. No hay qué decir, salvo que adelanté en mi diagnóstico. Yo aprendí cabalmente que soy distinta de la mayoría de la gente. Que ellos piensan y yo no porque no puedo, porque me ocurre algo, porque estoy enferma. Sí estoy enferma. Me pregunto si a todos los neuróticos les ocurre lo mismo. De pronto me admiro de todo lo que hice. De mis papeles. Algún día van a estar en el museo (de algún instituto psiquiátrico). A su lado habrá una cartel: Poemas de una enferma de diecinueve años. Imposibilidad de razonar. Nunca meditó. Jamás reflexionó. Ninguna vez pensó. Parece ser que es sensible. Propensión a considerarse genial. Agresiva. Acomplejada. Viciosa. No muerde.

-Ayer y hoy, días suicidas. Estoy huyendo de algo. Nada me enlaza a la vida. Y ahora todo empeoró porque me siento perseguida y odiada por todos. No quiero vivir ni morir. Solo tengo conciencia de fuerte imposibilidad de todo. Además, hay miedo de escribir, no tengo nada que decir.

-Anoche debo haber soñado algo muy importante pues detrás de ese sueño oí que me decía: “Despierta porque si continúas soñando un solo segundo más te volverás loca irrevocablemente. Lo que estás por ver no puede ser visto por alguien que después desée retornar. Lo que has de oír es lo más importante que existe en el mundo”. Yo me respondí (mi voz resonaba débil, enferma): Acepto tocar fondo”. Tuve un miedo espantoso. Me asfixiaba, me dolía el corazón como si me estuvieran perforando. Sudé un segundo pero me volvió el dolor de antes. Calculé y comparé la locura y mi vida lúcida y repetí: “Quiero ir hasta el final”  

-Imposible hablar con palabras. Ansiedad y urgencia por decirlo todo mediante una sola palabra. Leo a Kafka para calmarme con sus prolongaciones infinitas de sucesos y de frases, con su poder de mediación. No sé lo que quiero. Solo sé que salto, que salteo, que hay un abismo entre dos orillas y que lo importante es el abismo y que el salto es mi cobardía como lo es la orilla y mi impaciencia por alcanzarla.

Anoche me auguraron un ciclo de desdichas que duraría hasta fines de este año. La culpa es de Saturno (¿o acaso dijeron Urano?) ubicado sobre Tauro. Sería tan fácil creer estos nefastos augurios. Puesto que mi soledad es, ahora, absoluta; puesto que trabajo con dificultades; puesto que no publico; puesto que gasté todo el dinero de la beca y pronto tendré que pedir o buscar trabajo

Unos párrafos abrir una y otra vez y nunca cerrar las heridas de Alejandra Pizarnik. Me temo que nunca descansará en paz

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Cuando, y cada vez más, la cultura es espectáculo y el espectáculo es una cultura se hace más necesario leer entre líneas lo que la cultura se trae en manos. Más sobre «Entre líneas»

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