Balada triste de corneta

Publicado por el Jan 11, 2011

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Tenía ganas de escribir sobre la película de Álex de la Iglesia. Desde que la vi, pero se me fue pasando el arroz. Hasta que la actualidad me ha puesto en bandeja la ocasión de elucubrar sobre “Balada triste de trompeta” que yo he cambiado por corneta y entenderán porqué.

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Ahora, está película acapara “nominaciones” a los Premios Goya, y veremos qué pasa con los Oscar. Ustedes dirán que lo mío no es el cine, pero les advierto que mi opinión no es más que la de una espectadora que un buen día fue al cine en compañía de. Luego, el plan incluía una cena en compañía de y de otra persona más que también había visto la película. La velada tuvo como asunto principal de conversación la película. El plan continuaba al día siguiente con comida en compañía de y de otros tantos, cuyos nombres no vienen al caso, y, de nuevo, se habló de la balada triste. ¿Algo tendrá la película de Álex de la Iglesia? Pues sí. Desde luego, no deja indiferente y a las pruebas me remito: dos días seguidos como protagonista de tertulia de sobremesa. Está un rato bien hecha (impecable). Y resulta desagradable un rato y otro y otro y otro… No hay escena que no te deje con la mueca torcida y con la cara salpicada de sangre. Todo esto no quita ni pone valor pero sí que te lleva a preguntarte casi obsesivamente qué le ha pasado a Álex de la Iglesia, por qué clase de vericuetos mentales y vitales ha podido pasar para construir este friso macabro sobre su destino y nuestro destino. ¿Qué has visto? ¿Qué has leído? ¿Qué te han contado? (entiendan estas preguntas como retóricas).

La España negra de Gutiérrez Solana, de Goya, del tenebrismo pinta cada uno de los planes de la “Balada triste de trompeta”. No obstante, si tan solo fuera esto, un simple juego escénico heredado en nuestra memoria colectiva y creativa no habría que darle más vueltas ni a la balada ni a la trompeta, pero desde la noche que la vi me ronda la cabeza la opinión de uno de los contertulios referidos (luego, también he leído otras opiniones semejantes): Álex de la Iglesia nos está metiendo en vena, una vez más, que en España los bandos (los que sean) resultan irreconciliables, que estamos y estaremos abocados a la violencia, cuya última escenificación fue la Guerra Civil, que acabaremos dándonos de bofetadas, que la sangre volverá a teñirlo todo. Por eso, la música de fondo más que de trompeta debería ser de corneta. Nuestro pasado cuartelero.

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Me vuelvo a preguntar ¿qué le ha pasado a Álex de la Iglesia para que su humor negro se haya trucado en “des-humor” macabro?  (la cuestión vuelve a ser retórica). La gente que salía del cine -el día que fui en compañía de- tardaron en levantarse de la butaca porque se quedaron muertos. La secuencia final te deja seco. Les sorprendió este Álex de la Iglesia gurú de sangre, sudor y lágrimas hasta el final de nuestros días. La tradición de Goya y Gutiérrez Solana continúa.

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