Publicado por Manuel M. Cascante el jun 23, 2012
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El jesuita sevillano Nicolás Samaral fundó en 1730 la Misión de San José del Cabo Añuità donde fuera el Puerto de San Bernabé, lugar de aprovisionamiento para la Nao de la China. Cuatro años más tarde los indios pericúes lo mataban con flechas y piedras, tras arrastrarlo sobre pitas, cactus y rastrojeras. Un mosaico recuerda su martirio en el frontispicio de la actual iglesia, construida en 1940 muy cerca del emplazamiento original de la misión. Ni Rajoy, ni Merkel ni Obama pasaron por allÃ, preocupados como estaban por salvar al mundo -demonio y carne-, y no las almas.
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