Publicado por Manuel M. Cascante el jun 6, 2012
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Todos los gatos son pardos
La exposición del Museo del Objeto del Objeto me ha hecho recordar aquellos años de la Transición en los que, pese a ser un chaval, vivÃa la polÃtica con mayor pasión que ahora: acumulaba pegatinas y panfletos de los partidos (que por entonces eran decenas, cientos, miles), asistÃa a los mÃtines (más por los conciertos de fin de fiesta que por los polÃticos que oficiaban de teloneros, y más por la Orquesta PlaterÃa que por Jaime Morey) y la polÃtica me provocaba más interés que el puramente profesional con que me motiva ahora.

Habla, pueblo, habla...
En “De Porfirio DÃaz a Vicente Fox: Propaganda electoral en México durante el Siglo XX” se reúne, sin agotar al visitante, parte de la cacharrerÃa con que se daba a conocer al candidato del PRI, que era el que ganaba siempre, y a varios de la oposición, que se empeñaban en perder: Desde el tÃpico pin (pero del siglo pasado, que algunos parecen charreteras) a relojes, ceniceros, encendedores, naipes, gorras, tazas… Una buena demostración de que quien no se anuncia -pese a tener al paÃs agarrado por las pelotas-, no vende, y de que no hay casi nada nuevo bajo el sol.

La erótica del poder (Foto: CICSA / Julio Candelaria)
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